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Graffitis de guerra (I)

Más consideraciones sobre la guerra asimétrica

Autor: Ricardo Seratti Fecha de publicación: 19/03/2007

"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza."
Arturo Jauretche

La penetración cultural tiene como finalidad la destrucción de la cultura del país atacado y la imposición de la propia. Generalmente es una modalidad imperial, que presenta "ejemplos" dignos de destacar e invita a la imitación de los mismos. La atracción que ejerce el Poder reinante en cada momento histórico también contribuye a que los países con población floja y blanda, sin raíces nacionales, cedan fácilmente a los efectos de la misma. Antes todos los caminos conducían a Roma; luego, todos los barcos navegaban hacia Londres; ahora, los vuelos son a Washington y Nueva York. Es normal cuando se es un país satélite. Los políticos colaboracionistas añoran la capital del mundo, los gerentes imperiales matan por Nueva York y en las actividades de seguridad y de fuerzas armadas, les encanta el ejemplo de Tel Avid. Lo importante para un amplio sector del país es no ser nacional. Todo lo que es extranjero es mejor y conveniente. Otro principio de la dominación es la imposición indirecta del idioma del amo. En esta era post moderna todo lo hacen complicado, como si las palabras no tuvieran traducción a nuestra lengua.

Es la Era del Conocimiento para el dominante y la Era de la Confusión para el dominado. Quizás sea importante recordar a Voltaire cuando dijo: "Si quieres conversar conmigo explícame tu vocabulario." El mundo ha dado una variedad de pensadores que con sus ideas contribuyeron a mejorar la comprensión, además de señalar el camino durante siglos. La historia universal está basada en estos hombres excepcionales. Will Durant lo decía así: "Las masas no pintan mucho la historia, sino que siguen las directrices de los hombres excepcionales." También Confucio, dos mil quinientos años atrás, había dicho que los gobernantes son como el viento y el pueblo como la hierba. Esta siempre se dobla en dirección adonde el viento sopla.

En esta nueva era de guerra irrestricta, donde hay una inmensa participación de civiles en la misma, en su mayoría como víctimas y otros como resistentes que son empujados hacia la desesperación dejándoles solamente la alternativa militar, la pregunta es cómo preparar a esos hombres para la defensa existencial. Son hombres que no abrazaron la carrera de las armas, son mansos, de familia, muchos de ellos fueron educados en el esfuerzo del trabajo, son generaciones que tuvieron esperanza en sus dirigentes tradicionales, en el orden establecido y en la religión que los días domingo les hacía escuchar que permaneciendo dentro del sistema se encontraba la solución para sus "males", que no es otro que el que ser pobre, asalariado en el mejor de los casos, con muchos hijos y en la actualidad con una muy baja esperanza.

Pero sus hijos ya son adultos y no se identifican con las "reglas" de los padres. Tienen en claro que el camino de sus progenitores no conduce hacia una vida mejor; quizás la de ellos tampoco, pero tienen el derecho de intentarla. La cultura del consumo, el semianalfabetismo, la eliminación de la cultura del esfuerzo y el trabajo, la ignorancia de los valores tradicionales del hombre, sumado al deseo y la tentación de lograr dinero rápido, que es el ícono del sistema, el nuevo Dios todopoderoso. El dinero en esta sociedad en acelerada decadencia significa triunfo. Kipling decía que el triunfo y el desastre son dos impostores. Cómo capacitar a hombres para la guerra existencial cuando se hallan en un estado de parálisis mental, contribuyendo a la consolidación de la ignorancia solamente con leer los diarios y mirar la televisión del sistema. La multiplicidad de medios que emplea el enemigo en su ataque sistemático es lo que lo convierte en una guerra asimétrica. Hubo muchas batallas asimétricas, también algunas guerras, pero la actual no registra antecedentes y es lógico porque no se contaba con la tecnología adecuada, un mejor y acabado conocimiento de la psiquis humana, y porque el hombre, quizás, no era, por lo menos masivamente, tan codicioso y egoísta.

El imbécil político sirve para la guerra, es un buen soldado para el Imperio, el cual necesita cantidad por sobre calidad, sus mandantes piensan por él, solamente es necesario que ponga el pecho a las balas, ésa es su verdadera misión. Ahora, si ese hombre debe ser empleado para la defensa de la Patria ante el enemigo invasor y sus colaboracionistas nativos, que generalmente se desempeñan en altos puestos del gobierno colonial, se torna necesario revertir esa situación mental, esto se logra con formación política y en el plano del combate, con conocimientos de actividades militares. Una de las particularidades de las guerras actuales es que ya no son exclusivamente de participación militar. En los países semi coloniales las fuerzas armadas perduran simplemente para no aumentar los índices de desempleo. Además, son enviadas a realizar trabajos de policía en los países pobres, pero continúa su reciclaje para ser utilizados como elementos de represión interna. Por lo tanto, la participación civil es mayoritaria ya sea como víctimas o como combatientes de la Resistencia. No se debe esperar la total comprensión como tampoco la total explicación de parte de los conductores de una guerra a los combatientes, pero sí quizás sea necesario "un cacho de cultura" como diría Clemente, el simpático personaje de Caloi para la mejor comprensión de lo que se debe enfrentar y el cómo enfrentarlo. Aunque el combatiente no lo sepa, toda actuación que realice implica que partió de alguna doctrina. El hombre capacitado lo detecta. Cuando el hombre se encuentre solo, frente a la muerte, cuando su intelecto intente bloquearse ante el riesgo mortal, sólo podrá contar con su entrenamiento y una clara consigna para que cumpla su misión.

Las ideas fuerza nos acorazan frente al peligro y los problemas. Se necesitan de ellas porque se enfrentarán a lo que advertía Gustavo Le Bon: "Cuando el error se hace colectivo adquiere la fuerza de una verdad." En la actualidad el combatiente se enfrentará a muchas "verdades" que no son tales, son mentiras consolidadas. La participación civil en la guerra limita el número de combatientes, más allá de si se cuenta con la preparación militar adecuada, que incluye la disciplina que debe ser contínua y consciente y se deberá tener presente lo manifestado por Federico El Grande cuando dijo: "Puede vencerse con menor número, pero en ese caso el General debe compensar lo que numéricamente falta."

La denominación que nos fueron preparando hasta el momento actual ha sido la de Conflictos de Baja Intensidad (CBI). La idea de Baja Intensidad alude al uso limitado de la fuerza militar para el sometimiento del enemigo. Es parte de la Estrategia militar de los EEUU para combatir revoluciones, movimientos de liberación o cualquier conflicto que amenace o afecte sus intereses. Va desde la prevención, que es una ayuda a gobiernos satélites para evitar su desestabilización, hasta la reversión, es decir, el derrocamiento de gobiernos que no se ajustan plenamente a sus intereses. Los objetivos son políticos, económicos, psicológicos y militares. La victoria apunta no solamente al plano militar sino al psicológico y obviamente al aniquilamiento de la fuerza política y moral de la insurgencia. Este tipo de estrategia se basa en un alto porcentaje en Operaciones Psicológicas, porque en definitiva apunta al control psíquico de las masas. Pretenden presentarla como una guerra de ideas, cuando es nada más que lo conocido a través de los siglos: rapiña de los bienes y sometimiento de todo tipo, para la prolongación de la vida del Imperio.

No hay tanta altura como para que sea una guerra de civilizaciones o religiosa; es el sistema en agonía. El resto es el mismo manual de las guerrillas pero a la inversa. La evolución ha sido que han aprendido del enemigo de ellos. Tomar la iniciativa, retenerla y explotarla. Propio del poder imperial que tiene capacidad de acción regional, también mundial, aprovechando países satélites que actúan como portaaviones, sumado a las bases militares en países que ya han claudicado en forma abierta y otros lo hacen en forma diaria, aunque no oficialmente y mantienen tropas con el status de "fuerzas transitorias" que oficialmente se encontrarían realizando tareas de entrenamiento, cuando en realidad son ejercicios sobre el terreno enemigo y la búsqueda permanente de información. También logran que la población local se vaya acostumbrando a la presencia de los ocupantes.

En 1932 Perón enseñaba los distintos motivos de las guerras: de Conquista (Oriente, Grecia y Roma); de Carácter Social como la Revolución Francesa; las guerras de Independencia y Formación Nacional, y por último las Económicas. Los motivos de las guerras pueden ser diversos. Generalmente el verdadero motivo se encubre y se cambia el orden de los principales motivos: religiosas, económicas y políticas. Las generaciones de las guerras se han definido como la primera en el empleo masivo de hombres (Archiduque Carlos); la segunda, empleo masivo del fuego siendo su referente Napoleón; la tercera, empleo intensivo de la maniobra siendo sus principales exponentes Guderián y Rommel y la cuarta, la etapa post guerra fría. El argentino Manuel Freytas realizó un trabajo muy extenso sobre el tema y las define así: Fase Inicial: la guerra de 1º Generación corresponde a los enfrentamientos con tácticas de líneas y columnas, hasta las guerras napoleónicas.

La segunda fase es en la Revolución Industrial y se caracterizó por los enfrentamientos de potencia contra potencia, el empleo de grandes recursos y cita como ejemplo la Primera Guerra Mundial. La tercera fase es la Segunda Guerra Mundial, velocidad y sorpresa, la utilización de la psicológica e infiltración en la retaguardia. En la de Cuarta Generación hace mucho hincapié en la Guerra Psicológica y coincide con otros especialistas en cuanto al empleo de tropas de fuerzas especiales operando en forma encubierta en países semi coloniales desarrollando hechos violentos para ser capitalizados por los expertos en comunicación y psicología de masas. Lo destacable de su trabajo es que realmente advierte sobre lo más importante de esta nueva modalidad que es trabajar sobre la mente del ser humano, buscando anular la capacidad cerebral de decidir por uno mismo. En definitiva, según el autor, es el Empleo Científico de Control Social para lograr la colonización mental para el control de una sociedad. Jauretche, más de medio siglo atrás, hablaba de "colonización pedagógica".

Los coroneles chinos Quiao Liang y Wang Xiangsui, sostienen que la misma comienza en la década de los noventa, a raíz de la caída de la ex URSS y Europa del Este en los años 1989 y 1990. La demostración de que los Estados Unidos de Norte América quedó como potencia hegemónica y, más aún en el plano tecnológico militar, fue en la Guerra del Golfo en 1991. En 42 días de campaña, una de las principales armas de esta nueva era, los medios masivos de comunicación, mostraron al público una diversidad de armas que les han quitado a más de un país las ganas de enfrentarlos. También la participación norteamericana a través de la OTAN en la ex Yugoslavia contribuyó a la comprensión de que es, por ahora, imposible sostener una guerra con empleo de armas realistas contra la potencia dominante. Los autores hacen un análisis pormenorizado de otros temas como Microsoft, Internet, la crisis financiera del sudeste asiático, la clonación y advierten sobre la Revolución de Asuntos Militares (RAM) que la tecnología se torna incontrolable, siendo más rápida la creación que las necesidades militares.

Es el hombre calzado con "zapatos mágicos". Por las necesidades imperiales, la estrategia se basa en éxitos rápidos y recompensas inmediatas. No existe más la objeción ética, por lo tanto, cualquier elemento del mundo puede convertirse en arma. Al asumir el liderazgo mundial, EEUU abandonó la actitud disuasiva-defensiva, implementando una estrategia de largo alcance, preventiva y fundamentalmente ofensiva. Además del empleo de armas y fuerzas militares, se incluyen civiles como parte de la "privatización de la guerra" y especialistas que incluyen los siguientes campos: Psicología con todo lo que implica la Guerra Psicológica, Información, Economía, Finanzas, Ecología, Comercio mundial, Tecnología, Cultural y Derecho Internacional.

Todos estos componentes nos llevan a la guerra asimétrica, que de hecho se observa en distintos lugares del mundo. La preparación deberá ser para una guerra existencial. El enfrentamiento con el poder económico a través de las empresas, la potencia hegemónica, el patrón de la potencia, su principal aliado, sus socios religiosos, los colaboracionistas locales, la miseria humana en puestos de gobierno que ya siendo neutrales son piezas a favor del enemigo y la imbecilidad como motor de la sociedad dejan como enseñanza que se deberá contar con un muy buen liderazgo y ni que hablar de la formación de los resistentes. Algunos analistas dicen que el aumento de la desesperanza nos acerca más a la guerra. Se percibe fácilmente un aumento de la violencia en las sociedades de los países condenados, por supuesto que los aparatos oficiales desfiguran la cuestión, no obstante lo importante no es en sí la negación sino que los hechos existen.

Un diario argentino ha titulado "Criminales de EEUU a Irak, por falta de reclutas" en su edición del 15 de febrero de 2007. No han inventado nada, de eso ya existían antecedentes, alguien tiene que ir a la guerra, no se puede pretender mantener semejante nivel de vida sin saquear y matar. Lo importante no es ya ganar las guerras, que de hecho los grandes estrategas políticos saben que es imposible vencer en Afganistán e Irak, pero alguien debe entretener a la Resistencia para poder seguir cargando petróleo en los buques tanques. Alguien debe realizar la limpieza religiosa para que Israel goce de seguridad en la región. Los soldados seguramente cumplirán con la misión asignada, volverán a casa activando el negocio de las prótesis y del sistema hospitalario; el capitalismo tiene esa ventaja: que todo es redituable. Los que no vuelvan habrán contribuido además, a resolver en parte el tema delictivo de esa sociedad. Algunos comentaristas temen que la incorporación de esos delincuentes "contamine" a los demás integrantes de las fuerzas armadas. En la guerra de Vietnam hubo una alta contaminación y sin embargo pasó; los años ayudan a cerrar las heridas, corregir los errores, llorar a los muertos y seguramente las generaciones venideras no recordarán a los inválidos y fallecidos que fueron punta de lanza por el petróleo, la seguridad sionista y el nuevo posicionamiento en Eurasia.

No alcanza más con el Atlántico Norte. Están en la búsqueda de la excusa ideal para atacar Irán. Por historia y por las apariencias actuales, Irán puede llegar a ser un tropezón. Obviamente, el costo para ese país será altísimo pero quizás tampoco les resulte gratis para los atacantes. Hasta ahora, en el Medio Oriente siempre se enfrentaron los semitas; los iraníes no son de esa raza. Con las excepciones del general egipcio Saadeldin El Chazli en la Guerra del Ramadán, algunos grupos palestinos y recientemente los combatientes del Hezbollah, el resto siempre, además de vencidos, fueron presentados ante Occidente como soldados sin inteligencia, preparación y valor. De allí las esperanzas del mundo musulmán que Irán actúe como salvaguarda del honor de la región. Todo tiene un costo y en definitiva no es tan alto para los latinos, negros y demás razas consideradas de segunda por el Imperio que habitan el suelo norteamericano o para aquellos que pretenden lograr la "green card". Pertenecer tiene sus privilegios y también sus costos.

En las cuestiones de alto nivel, cada actor conoce la parte en que se encuentra involucrado, ignorando lo que representa el juego total. La guerra es una cuestión de alto nivel, por más que la historia demuestre que muchas veces no fue conducida por personas de esa condición. Además, es la principal prueba de la supervivencia. Muchas veces es inducida por un actor que puede o no ser contrincante y casi siempre las guerras tienden a esconder el verdadero problema. Perón decía que la guerra es una empresa que compromete a todo el país y que "toda disidencia interior debe cesar ante el peligro que amenaza desde afuera la vida de la Nación." Esto fue dicho con motivo de exponer un proyecto de Defensa Nacional en otros tiempos. El enemigo de la Argentina de aquellos años es el mismo de ahora, con la diferencia que ha aumentado el número de enemigos internos, que hasta la actualidad no solamente actúan contra el país sino que siguen empeñados en romper la "memoria histórica" del pueblo argentino. En cuanto a la segunda parte de la frase, en la guerra de Irak se observan, a través de medios de comunicación masivos del sistema, enfrentamientos internos, pero quizás sea la presencia de agentes de inteligencia enemiga tratando de romper la cohesión nacional. La lucha universal es una ley eterna. La guerra es una de las funciones sociales más arraigadas de la humanidad y cuanto más fuerte y hostil es la política, más violenta es la guerra.

Se dice que el conocimiento da poder aunque también se dice que la sabiduría da la libertad. Cuanto mejor se conoce la conducta humana, más fácil es de predecirla con acierto. Cuanto mayor es el conocimiento, se mejora la propia perspicacia y amplía la propia libertad. Por lo tanto, la mejor forma de comenzar la capacitación para la guerra asimétrica es comenzando a comprender al hombre. También se debe entender qué es el Poder y cómo actúa, cuáles son sus reglas de juego; no se debe estar cegado por el odio o la ansiedad de una rápida victoria. Eso no existe, llevará mucho tiempo y esfuerzo, aún cuando los líderes estén esclarecidos y opten por una nueva forma de guerra que es la única que posiblemente no haya sido probada y que quizás el enemigo acuse recibo. No será para los confundidos, no habrá lugar para los débiles, de ellos se encargará antes el sistema. Todos los dirigentes conocidos, ya sea políticos o militares, han sido devorados por la historia y de los primeros que aún perduran, se encargarán los acontecimientos históricos que en su momento se producirán. Los líderes se sienten identificados con lo dicho por José Ingenieros: "Todos los hombres de personalidad firme y de mente creadora, sea cual fuere su escuela filosófica o su credo literario, son hostiles a la mediocridad." La guerra asimétrica actuará como una selección natural y vale la pena recordar a Spencer cuando hablaba de la "supervivencia de los más adecuados". Eso puede ser un punto a favor de la humanidad, siempre y cuando estén presentes todas las razas en los conflictos, para que de esa forma no se produzca una superioridad de lo físico sobre lo intelectual.

Los pensadores reconocen tres niveles de sabiduría: el necio que cree que sabe todo y que estará a la altura de las circunstancias, pase lo que pase; el intelectual, que generalmente se encierra en el laberinto de la mente; y el sabio, que está en comunión con aquello que está en todas partes. Como la guerra no es una carrera electoral ni de repartijas de cargos públicos o la redacción de leyes para entorpecer el desenvolvimiento de la Nación, la mayor parte de esta fauna no estará presente. No obstante, se debe recordar a Nietzsche cuando afirmó que: "Hay espíritus que enturbian sus aguas para hacerlas parecer más profundas." La asimetría que se deberá soportar deberá llevar las cosas a la simplicidad, la cual es la esencia de la sabiduría. Para tener alguna posibilidad de vencer, los líderes deben estar esclarecidos y los combatientes deben ser convertidos en armas. El Maestro Risuke Otake decía: "Aquel que quiere sacar la espada es un principiante. Aquel que puede sacar la espada es un experto. Aquel que es la espada misma es un Maestro."

Von Clausewitz dijo que el peligro, el esfuerzo físico, la incertidumbre y el azar son parte de la atmósfera donde se desarrolla la guerra. Esto fue escrito en una época donde existían reglas de juego más o menos claras, obviamente duras, pero el hombre estaba sujeto a una serie de valores que en la actualidad es muy raro encontrar. Además, no se conocía la aplicación de la psicología como arma de guerra, como tampoco el estrangulamiento financiero a los pueblos. El armamento tiene un valor particular, pero más aún el factor moral. El general inglés Montgomery planteaba que sin moral no hay éxito posible y Napoleón dijo que: "Las cualidades morales son el alma de la victoria."

Durant decía: "La moral, tanto en etimología como en historia, se deriva de las costumbres (mores); en sus orígenes, la moral no es sino la adhesión a las costumbres que se consideran esenciales para la salud y preservación del grupo social.";
"La moral es un conjunto de costumbres que se predica más que se practica: son los deberes que exigimos a nuestro prójimo.";
"Es probable que lo que determina los cambios morales sea la alteración de las bases económicas de la vida. Las dos transformaciones más profundas que registra la historia en este sentido han sido el paso que dieron los hombres de la caza a la agricultura y de ésta a la industria.";
"Todos los vicios han sido en algún tiempo virtudes, y hasta pueden ser honorables de nuevo, como lo es el odio durante las guerras".

La alta moral del combatiente es prioritaria al igual que la calidad del Conductor, pero al respecto no debemos olvidar lo señalado por Platón: "Para que un hombre sea Capitán de un barco no basta que posea el arte o la ciencia de la navegación; también debe estar libre de todo mareo en el mar."

El hombre debe ser preparado recordando que las antiguas y malas costumbres no ceden sin esfuerzo. A mayor resistencia enemiga, mayor es la pérdida de medios, poniéndose a prueba la fuerza de voluntad. El combatiente debe tener energía, firmeza, constancia y fortaleza de espíritu y carácter. Se sabe que la fortaleza de carácter puede conducir a una forma degenerada de la misma: la obstinación, que es un defecto del temperamento, produciéndonos una resistencia a la capacidad de juicio. El hombre no deberá perder el equilibrio ni aún a impulso de los estímulos más violentos. Como en todas las actividades trascendentes de la vida, se deberá contar con valor. Clausewitz lo definía así: "El valor no es en forma alguna un acto de inteligencia, sino un sentimiento, al igual que el miedo, éste último persigue la preservación física, mientras que el valor busca la preservación moral." En el Japón, el valor se lo explica de esta manera: La prosperidad está representada por el bambú. La longevidad por el pino. El valor por el ciruelo. ¿Por qué el ciruelo débil y delicado simboliza el valor? Porque incluso cuando la nieve cubre la tierra no deja de dar flores.

También puede significar tener en claro la misión. El general chino Sun Tzu lo inmortalizó así: "El ejemplo de los bravos basta para alentar a los más cobardes." El profesor de Derecho William Ian Miller en su ensayo sobre el coraje manifiesta que algunos filósofos sostienen que el mismo está íntimamente ligado a la razón y a la deliberación. En su estudio resalta que el coraje clasifica moralmente a las personas y en las sociedades basadas sobre el honor las clasifica social y políticamente. Si bien hay un temor a que las personas valientes busquen promover las condiciones que vuelven necesario el coraje, sigue siendo una de las virtudes que los gobiernos consideran ventajoso reconocer oficialmente. Al respecto, los grandes filósofos dedicaron su atención. Aristóteles dio una semblanza de cinco tipos de coraje, pero continuando con el mismo autor, él destaca que: "Esta nueva, ansiosa, política del coraje invierte su antiguo lugar en la jerarquía social. Se convirtió en un atributo de las clases temidas por la aristocracia, antes que ser propio en ella. Una vez que las clases altas se convirtieron en abogados y ejecutivos de compañías de seguros más que en la oficialidad militar, una vez que renunciaron al duelo y prefirieron el golf, el coraje, aunque todavía una virtud, se volvió insensato y oscuro, el dominio de la clase baja. ¿Será que la aristocracia decidió devaluar su moneda al perder su monopolio ideológico sobre el coraje?"

El Dr. Thomas Cleary, un experto en filosofía oriental y lenguas y civilizaciones de Asia, realizó un estudio sobre el Arte de la Guerra Japonés. Los japoneses opinan que referente a la guerra "es imperativo tener la maestría de sus principios y aprender a permanecer con la mente impasible incluso en el ardor de la batalla." En cada arte existen pocos principios y numerosas técnicas; con base sólida se puede comenzar a edificar sobre ella. Para tomar decisiones importantes con calma hay que entrenarse cotidianamente con resolución. El Maestro Yagyu decía que: " Ver lo que está escondido y actuar sobre ello se llama Arte de la Guerra." Tratando de ser más explícito dijo: "La bisagra está detrás de la puerta." Allá por el año 1650, un alumno le plantea a su Maestro que quería tener a la luna en el patio de su casa, pero que no alcanzaba a terminar de cavar el estanque que la luna desaparecía. El Maestro le contestó: "Cava el estanque sin esperar a la luna, cuando aquel esté acabado la luna llegará." Obviamente hablaba del reflejo de la luna en un estanque con agua. La lección para el Arte de la Guerra es que no se debe esperar a estar en la misma para la preparación. El valor de los tiempos de paz es que nos permite prepararnos para la guerra. Es un error imperdonable dejarse abatir por las dificultades. El maestro samurai Jocho dijo: "Ahora es la hora y la hora es ahora." Comprender la expresión significa prepararse constantemente para un suceso imprevisto.

El historiador militar inglés John Laffin dijo que "...treinta siglos de guerra han demostrado que pocos comandantes cuyas habilidades se limiten a la regularidad y la seguridad han ganado batallas o guerras. La guerra en sí no es regular, segura, ni predecible y por lo tanto el mejor Comandante con el que se puede contar es aquel que es original e imaginativo." Sun Tzu enseñaba que no hay normas fijas, se fijan de acuerdo a las circunstancias. Una frase significativa es la del que una vez fuera edecán de Federico, Georg von Behrenhorst (1733-1814): "El arte de la guerra requiere de más conocimientos y más talentos innatos que cualquier otro arte, pues consiste en actuar sobre un sistema mecánico que no reposa en leyes inmutables, sino en lo inesperado." Clausewitz define que la acción en la guerra es movimiento en un medio resistente. Cabe recordar que: "La guerra es el Tao del engaño." según sentenciaba Sun Tzu , 400 años AC, además de hablar de que se debía atacar el equilibrio mental del enemigo. Precisamente las guerras de cuarta generación apuntan en primer término a ese fin. Esto refuerza la necesidad de mejorar la preparación mental del hombre para la nueva guerra. Perón siempre citaba a Balk cuando decía que era necesario "Conducir la guerra con experiencia ajena, porque la propia es difícil poderla cosechar, cuesta cara y llega tarde."

Ya en el año 1200 AC Gedeón preparó a sus hombres con un criterio de fuerzas especiales. Privilegió la calidad sobre la cantidad; atención al detalle -debemos recordar que el diablo habita en ellos- y al trabajo en equipo para mejorar la posibilidad de la victoria. La coordinación concienzuda de la acción de las partes; la elección de las armas adecuadas a la ocasión, el reconocimiento del terreno, la moral y la personalidad del Comandante, atemorizar al enemigo- que hoy se denomina acción psicológica-, la retirada del enemigo y la persecución, los planes simples y el reconocimiento de las propias capacidades y limitaciones. Julio César (100-44 AC) también tenía sus principios orgánicos: calidad sobre cantidad, selección de cuadros, preparación física y moral del combatiente. Cuenta la historia que estando César embarcado con sus tropas sufrió una gran tormenta en la cual el capitán de la barca se asustó. Este gran Comandante le dijo: "¿Qué temes? ¡Tu barca lleva a César!" Su profesionalismo militar, su carisma, su confianza en sí mismo eran una fuente de energía extra para sus hombres. Antes del combate Napoleón decía que: "La palabra puede tener una importancia tan grande como una maniobra audaz."

En la guerra hay hábitos que pueden ser producidos por el entrenamiento repetitivo, pero siempre hay que cuidar que el mismo sea realista. Debe ser siempre una forma constante de superación y que ayude a la comprensión del todo, o de la parte que le compete dentro del todo. Hay una reflexión de Nietzsche que advierte así: "Todo hábito hace más hábil nuestra mano y más torpe nuestro ingenio." También el famoso coronel norteamericano Applegate, que había instruido a hombres que realizarían tareas de inteligencia detrás de las líneas enemigas, resumió el concepto en una frase que debe ser el abc del instructor: "Haz todo sencillo, estúpido". Los maestros samurai definían al entrenamiento como: "Ganar primero, combatir después."

La comprensión de estos tiempos permitirá adoptar las medidas correctas para el desenvolvimiento de la guerra y por ende mejorar las posibilidades de la victoria. No se trata solamente de seguir los pasos de los hombres sabios que nos antecedieron sino de buscar lo que ellos buscaron. Alain Joxe sostiene que el Poder pretende ordenar todo por medio del desorden, siendo éste siempre la apertura de una nueva opción de escalas de orden. Analiza la soberanía de las empresas y sus fusiones como un nuevo tipo de diplomacia. Estos análisis permiten obtener mayor claridad y por ende trazar un cuadro de posibles nuevos conflictos. También se refiere a la expulsión hacia el Sur de las causas más fuertes de la violencia. Cabe recordar que Latinoamérica, según Münkler, será la región más urbanizada del mundo con el ochenta y cinco por ciento de sus habitantes viviendo en las grandes ciudades. No cabe duda de que el terreno donde se combatirá será en las ciudades. El mismo autor manifiesta que en donde no se encuentra una formación estatal robusta, los agentes económicos despliegan sus efectos destructivos.

Difícilmente sería ello posible sin países potencia de apoyo. Resalta que la riqueza potencial de un país es una causa mucho más importante de guerras que la pobreza definitiva. La República Argentina cuenta con todos los ingredientes necesarios para estar incluida en los futuros escenarios en guerra. Fundamentalmente porque Argentina adoptó la moral del esclavo; ya los griegos de la antigüedad decían: "Haced educar vuestros hijos por un esclavo, y en vez de un esclavo tendréis dos." El tiempo en que se producirá guarda relación directa con la hasta ahora sumisión hacia el Poder Mundial. Por el momento se goza de una pax romana, no se visualiza nada que pueda alterar la dependencia y la entrega nacional. Las próximas elecciones presidenciales no representan ningún tipo de riesgo para el Imperio y sus cómplices locales. Todas las opciones con posibilidad les pertenecen. La legitimación con el voto consolida la voluntad nacional hacia el sometimiento. Tito Livio decía que: "Es humano negarse, en una época de regocijos, a escuchar argumentos que convertirían la sustancia de la misma en una sombra."

Próximo a cumplirse veinticinco años de la guerra de Malvinas, vaya mi homenaje a los pilotos de combate de la Fuerza Aérea Argentina, por su bravura frente al enemigo inglés.

Ricardo Seratti Asesor de seguridad y Profesor instructor de tiro.
Muchos de sus trabajos son realizados en el exterior.

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