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Los calibres de combate

Armas y calibres adecuados para la situación que se debe enfrentar

Autor: Ricardo Seratti Fecha de publicación: 01/02/2007

"¡Veo muchos soldados, muchos guerreros, es lo quería ver!. "Uniforme" se llama lo que llevan puesto. ¡Ojalá no sea uniformidad lo que encubre".
F. Nietszche (así habló Zarathustra)

El 4 de abril de 1949 se instituyó en Washington la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), también conocida por las siglas en inglés como NATO. Fue fundada originalmente por doce países y al poco tiempo se agregaron tres más. Su finalidad original era la de oponerse a un posible ataque soviético.

A raíz del ingreso de Alemania Federal al Pacto Atlántico, Moscú con casi la mayoría de los países socialistas europeos forma la alianza militar denominada Pacto de Varsovia donde posteriormente ingresó Mongolia. La excepción a esas alianzas militares fue Yugoslavia que era conducida por el Mariscal Tito y en menor medida Albania que ingresó y se retiró en 1962.

Así se nos presentó la división del mundo, Este y Oeste, pero aún perdura la verdadera división mundial, Norte y Sur. El Norte desarrollado, con mayores ingresos y menor población y el Sur con exactamente lo contrario.

Además de unificar criterios políticos, diplomáticos y militares, por una cuestión del sentido común que marca la cooperación en temas de Defensa y simplifica la logística, se unificaron los calibres, en este caso en particular, de las armas portátiles a utilizar por los distintos ejércitos.

Mucho más sencillo habrá sido para el Pacto de Varsovia; los países miembros de la OTAN utilizaban una variedad de calibres, quedando en vigencia el 7,62 x 51 mm (.308 W) y el calibre .223 Rem o 5,56 x 45 mm impuesto por los EEUU. Estos dos calibres son los de fusiles de asalto y ametralladoras. En cuanto a las armas de puño y subfusiles, lo básico es el calibre 9 x 19 mm.

El Pacto de Varsovia se ha nutrido exclusivamente de la ex URSS y sus calibres eran: 7,62 x 39 mm y 5,45 mm para sus fusiles de asalto; el 7,62 x 54 mm es un calibre para las ametralladoras y los fusiles de precisión y para las armas de puño utilizan el 9 x 18 mm. Éstos son los calibres que utilizan en forma masiva los ejércitos; las tropas especiales disponen de una variedad de armas y calibres que utilizan de acuerdo a la misión impuesta.

Unas décadas atrás se hizo mucho hincapié en la necesidad de calibres más pequeños y de alta velocidad para los fusiles de asalto. Se habló mucho de sus bondades para el infante: por el mismo peso duplicaba la cantidad de municiones que podía llevar encima, permitía un fuego en automático muy controlable, el arma era más liviana y una serie de argumentaciones más.

Fue bastante discutido el empleo militar del calibre 5,56 x 45 mm. Se le atribuyen muy pocas cosas a favor en el ámbito selvático y algunos militares norteamericanos en la década de los ochenta, como anticipándose a lo que luego llegó, no lo creían un calibre conveniente para el combate en áreas edificadas. El combate en localidad requiere de una gran cantidad de municiones por hombre y más aún si no ha sido entrenado correctamente.

El entrenamiento masivo militar en el tema de tiro sigue siendo que disparen en dirección al enemigo. En la Guerra de los Boers, el éxito fue atribuido a dos razones: la movilidad y la puntería excelente. La experiencia demuestra que las armas con mucha capacidad de carga o el fuego en automático en manos de hombres no entrenados, sólo generan una falsa sensación de seguridad y se termina agotando la munición sin haber abatido al enemigo.

Algunos medios especializados han publicado que el Comando de Operaciones Especiales de las Fuerzas Armadas estadounidenses (SOCOM) estaría evaluando el calibre 6,8 x 43 Rem y que habría hecho construir para sus FFEE armas a la fábrica belga FN. Los mismos serían en tres calibres: .223 Rem., 7,62 x 39 y 7,62 x 51 mm. Por tratarse de FFEE es comprensible que deban tener calibres que puedan abastecerse de munición del enemigo. Estas tropas generalmente operan en territorio enemigo o controlado por éste. En consecuencia, si los cargadores son compatibles, mejor aún.

Dado que las guerras venideras serán en las ciudades, y ya no solamente contra soldados sino contra guerreros, la cual es una nueva denominación del civil combatiente discriminados en función a la clase social de donde provienen. Quizás la diferencia la haya marcado José Ortega y Gasset cuando dijo: "El militar significa una degeneración del guerrero corrompido por el industrial".

Daría la impresión que se están volviendo a considerar a los calibres .30 como lo son los 7,62 x 39 ruso y el 7,62 x 51 occidental. En fotografías se observa el nuevo fusil FN, supuestamente para estas fuerzas norteamericanas en el calibre 7,62 x 51 utilizando el cargador del fusil FN-FAL.

Los ingleses han manifestado y demostrado a través de su historia que ellos no tienen amigos permanentes sino intereses permanentes. Eso es la Política de Poder. No podemos menos que relacionarlo con que si las tropas imperialistas imbuidas en el fundamentalismo protestante invadieran algún país de la América del Sur católica podrían disponer no solamente de la munición sino también de los cargadores de las armas en calibre 7,62 x 51 mm. Los ejércitos sudamericanos y centroamericanos también utilizan el calibre imperial 5,56 x 45 mm.

Otro punto a tener en cuenta quizás sea que muchas veces se encubren grandes negocios de las fábricas y sus empleados-funcionarios para obtener nuevos contratos. No menos cierto es que todos hablan del combate cercano y el poder de detención de los calibres y allí retoman la vigencia los 7,62 mm, inclusive en la previsión de los obstáculos que se encuentran en un combate en ciudades. Además, es muy raro encontrar un soldado o combatiente con protector balístico que detenga un impacto de 7,62 x 51 mm y quien lo utilice le restará mucha movilidad.

Es importante contar con las armas y calibres adecuados para la situación que se debe enfrentar, no obstante sigue siendo de mayor importancia el entrenamiento y la moral de combate. Cuando los combatientes tienen voluntad de lucha, orgullo nacional, una alta politización y una conducción estratégica es cuestión de tiempo pero al final los espera la victoria . Debemos tener en cuenta que en estas nuevas guerras la participación civil será muy importante, porque además del saqueo de las riquezas y recursos naturales se busca la eliminación de grandes masas humanas, para consolidar la dominación. En Irak el 80% de los muertos son civiles.

Ya no cabe dudas de que las fuerzas estadounidenses planean combatir en ciudades que no son las propias, con hombres de distintas ciudadanías. Muchos de sus soldados son latinos que hacen el trabajo que hicieron los cipayos a los ingleses en la India, otros son mercenarios de diversas nacionalidades. Se supone que el esfuerzo de guerra recaerá sobre el SOCOM, tanto en las invasiones como en el entrenamiento de las fuerzas militares colaboracionistas latinoamericanas.

Una de las denominaciones del nuevo enemigo es la de Guerrillero Urbano Criminal (GUC), la síntesis de eso es el hombre que puebla mayoritariamente las ciudades latinoamericanas. En definitiva, es el "sudaca", considerado un rezago humano siendo el producto directo de los planes económicos liberales y su clase política local extranjerizante que lo condenó a vivir en las periferias de las grandes urbes y entre la basura pese a la riqueza de su suelo. Es católico, semi analfabeto, mal alimentado, sin trabajo fijo y hasta ahora, manso. En los últimos veinte años han sido arriados y subidos a camiones y micros para cumplir con el voto obligatorio, obviamente dirigidos por los políticos de los distintos partidos demo-liberales.

En Argentina somos consecuentes con las tradiciones. Cuenta la historia oficial que Cristóbal Colón desembarcó en 1492 en territorio americano, regalando espejitos y "bijouteri", además de filo y balas; la clase dirigente siempre manejó a nuestros ciudadanos así. Cuanta razón hay en la frase del político español Conde de Romanones "Más fácilmente que a una pareja de bueyes se conduce a un pueblo, pero, ¡ay del conductor si los bueyes recuerdan que fueron toros!

Otros fueron reciclados para el mundo del delito, también con pequeñas empresas de distribución de drogas ingresadas por el poder. El delito en Argentina es una especie de impuesto indirecto. Es decir, la dirigencia política condenó con su entrega e ineficiencia a un sector mayoritario de la población, para la subsistencia de esos grupos humanos se frenó el aparato de seguridad del Estado y se los potenció para el delito.

Si se actuara en el marco legal es muy posible que esas personas se volcaran hacia una ideología determinada que les garantizara su supervivencia. Seguramente el sistema demo-liberal aguantará unos años más, siendo todavía necesaria esta mano de obra electoral. Cuando esto esté por salirse de control, excusa mediante volveremos al autoritarismo para encauzar la vida "civilizada" y éstos serán la prenda de cambio.

Las grandes urbes ya son campos de batalla, sin el ingrediente político, pero en los enfrentamientos armados entre las fuerzas del estado y delincuentes de este extracto social se puede observar una gran diferencia en el comportamiento físico y psíquico frente a las heridas y el dolor. Ante tanta mortandad infantil y enfermedades, que no deberían padecerse simplemente por el avance de la ciencia, y ante la ausencia del Estado quedaron librados a su suerte; no podemos menos que recordar a Charles Darwin con su término "selección natural" y a Herbert Spencer cuando hablaba de la "supervivencia de los más adecuados."

Séneca decía que "los hombres cuando enseñan, aprenden"; el enseñar me ha permitido aprender de los distintos hombres y de sus especialidades. Entre ellos, los médicos con experiencia en el tratamiento de heridas por armas de fuego me manifestaron que se observa en los marginales una alta defensa ante un shock por pérdida hemática o neurogénico, como también respuesta inmunológica de excelente calidad en la resistencia a infecciones. También se percibe una cicatrización de herida eficiente, ya sea ésta quirúrgica o por mecanismos de contracción de tejidos y formación acelerada de callo óseo aún en situaciones adversas para el mismo.

Otros hombres de distintas condiciones sociales en la misma situación no responden de igual manera. Además, estas personas aceptan la situación que les toca padecer sin ningún tipo de cuestionamiento. El que transita el camino del delito dispara o causa daño como si fuera un hecho normal, daría la impresión de que no les causa ni placer ni remordimiento.

A los fines del combate a corta distancia, de ser comprobable esta información, resulta necesaria la utilización de calibres de alto poder de impacto y es razonable el cambio de armas y calibres. Inclusive, visto desde otro punto de vista como sería el de quién espera el ataque imperial, también es necesaria la utilización de calibres contundentes, dado que el soldado extranjero o antinacional está cargado de equipo de combate, chaleco y casco antibalas.

Lo que los norteamericanos denominan un GUC quizás tenga estas características : es un depredador, impredecible, delgado, fibroso, de aspecto mal nutrido y mirada indiferente. No obstante, no se le escapa ningún elemento de relevancia a su alrededor. Se puede percibir su capacidad de movimientos violentos y quien ha llegado a la edad de la adolescencia es resistente a todo tipo de terreno y adversidad como puede ser el hambre, frío, calor, dolor físico y presión psicológica.

Su "entrenamiento" ha sido su lucha por sobrevivir en forma diaria, inclusive contra sus propios pares. En la guerra esto no garantiza grandes resultados si no hay organización, concientización política, liderazgo, conocimientos de esta forma de guerra que ahora denominan asimétrica y voluntad de combatir por algo superior como por ejemplo la Patria.

También es cierto que cuando la Patria está en peligro participan hombres y mujeres de distinta condición social. Seguramente aumentaría la peligrosidad si surgiera un líder capaz de direccionarlos. De cualquier manera la guerra no es un enfrentamiento entre barras bravas de los clubes de fútbol, ni siquiera sirve como antecedente el haberse enfrentado a las policías locales, que son en su mayoría de la misma condición social e inclusive con un similar pensamiento.

Para soportar el fuego de fuerzas militares se requiere, entre tantas cosas, de una conciencia nacional que hasta el momento no se observa en nuestro país. El bando enemigo también se encontrará con que una cosa es el entrenamiento en los cuarteles y otra la realidad. La tecnología ayuda pero no es todo. Aún en los países como Vietnam antes de Giap hubo un Trieu Quang Phue y diez siglos de guerras, y ni que hablar del nivel de su conductor político Ho Chi Minh.

El invasor blanco, anglosajón y protestante llegará con gente de color y latinos; ya hace tiempo que los ejércitos no son atractivos para las elites. En 1840 Alexis de Tocqueville decía que "Cuando el espíritu militar abandona a un pueblo, la carrera militar deja inmediatamente de ser apreciada, y los militares caen al rango más bajo de los funcionarios públicos". La versión moderna es que son sociedades posheróicas. Quizás por eso se encaminan a la "privatización de la guerra".

Movilizar esas tropas implica un gran esfuerzo logístico, no obstante, traerán todos los equipos y víveres necesarios salvo la cocaína ya que ellos son los consumidores del 80% de la producción sudamericana. Las Fuerzas Especiales de los países poderosos en sus distintos niveles de instrucción son enviadas a distintos países durante un tiempo en forma subrepticia para realizar tareas de inteligencia, adaptarse al medio, aprender los usos y costumbres, el lenguaje popular, los aspectos de los pueblos y hacer relevamientos de blancos de distintas importancias, en fin un entrenamiento acorde al primer mundo.

Las misiones militares y los agregados en las embajadas realizan otro tipo de tareas de inteligencia, tratando de captar a los oficiales afines a la política imperial, como decía José Ingenieros " Se es siervo por necesidad y servil por elección". De esa manera cuentan con agentes locales que actuarán como guías en caso de invasión.

Pero ¿de qué sirve prepararse para la guerra anti imperial si nuestros gobiernos son parte del sistema imperial? Es válida la cita de Maquiavelo "Todos los profetas armados triunfan mientras que los desarmados fracasan". La lucha no debe ser exclusivamente armada, la más importante es la política y la toma de conciencia de la población. ¿Qué pasaría si la moneda de ahorro en vez del dólar sería el euro o quizás un metal precioso?

Si hubiera conciencia de no consumir productos procedentes de esa nación dominante, si se exigiera a los gobiernos que los ciudadanos imperiales sean sometidos al mismo tratamiento migratorio que lo son los sudamericanos, se les restaría poder e influencias. Si volvieran los ciudadanos latinoamericanos que residen en la potencia hegemónica es muy posible que se caigan nuestros gobiernos.

Sería importante, además de prepararse para la "guerra asimétrica", dejar de pertenecer a organismos internacionales burocráticos al servicio del enemigo como la OEA o a tratados como el TIAR que los argentinos recordamos especialmente en la Guerra del Atlántico Sur. ¿Para qué servirían nuestras fuerzas armadas si están entrenadas y sujetas a control de la potencia imperialista? ¿Cómo es posible que hagamos ejercicios militares con los que están matando a la humanidad? ¿Creen nuestros gobernantes y militares que ellos van hacer la excepción? Está demostrado históricamente que tienen el mismo fin que el profiláctico usado. Ya Churchill advertía que la guerra era demasiado importante para dejarla en manos de los militares.

Creo que lo más importante de estas guerras es en primer lugar la concientización política además de la preparación de las masas. La Resistencia debe ser total, pero eso da resultado cuando no gobierna el enemigo de la Liberación; si no se neutraliza en primer lugar a los colaboracionistas locales aumenta la dificultad. Para sostener una guerra anti-imperial es necesario que el gobierno de turno tenga una ideología nacional o por lo menos que los intereses personales de los dirigentes no se identifiquen con los que debe combatir.

Una guerra de liberación, de resistencia, implica un gran sacrificio y una necesidad de conductores estratégicos. Los imperios se deben romper desde adentro; la debilidad no está en la capacidad militar sino en su pueblo y en su moneda.

América Latina está navegando por aguas inquietas y en el horizonte se avecinan tempestades y muchas veces sucede lo mencionado por Marco Tulio Cicerón: "Los pueblos no se han dado cuenta de que están en peligro hasta que es demasiado tarde".

Ricardo Seratti Asesor de seguridad y Profesor instructor de tiro.
Muchos de sus trabajos son realizados en el exterior.

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