Seguinos en:

Nomenclatura de los cartuchos de armas cortas

Consideraciones generales sobre cartuchería

Autor: Carlos Prosperi Fecha de publicación: 04/04/2012

Generalidades:

La nomenclatura de la cartuchería en general es a veces bastante complicada, y hasta resulta arbitraria en algunos casos. No obstante, se puede poner algo de orden si se tienen en cuenta algunos criterios básicos en uso.

Si bien cuando se dice el calibre de un arma se hace alusión al diámetro del proyectil que dispara, existe sin embargo una doble denominación para los calibres según estén basados en el sistema métrico decimal, impuesto por las armerías de Alemania, Francia, Italia y España y utilizado en casi toda Europa y Latinoamérica, o si se expresan según las medidas imperiales, aplicadas por los Británicos en sus ex-colonias, particularmente los Estados Unidos.

Algunos calibres, entonces, se expresan en milímetros, como el conocido 9 mm. de reglamento en la NATO o el 7.62 mm. del fusil Mauser. Otros se expresan en centésimas o milésimas de pulgada, anteponiéndoles un punto sin el cero, como el .22, el .357 o el .45, entre los más comunes.

Aunque no son objeto de este artículo, es un poco más difícil el sistema usado para los cartuchos de escopetas, que generalmente disparan perdigones. La nomenclatura no expresa el diámetro del proyectil, sino la cantidad de esferas que se pueden obtener a partir de una libra de plomo.

Por ejemplo, el calibre 12 indica que de dicha libra se pueden obtener doce esferas de plomo, el calibre 16 significa que se pueden obtener dieciséis esferas, etc. No es una medida lineal, por lo tanto no se expresa en pulgadas ni milímetros.

Aquí se da el hecho aparentemente contradictorio de que el calibre 12 sea más grande que el 16, pero como se comprenderá, si se hacen 16 esferas a partir de una libra, cada esfera será más pequeña que si se hacen solamente 12 a partir siempre de una libra.

Se entiende que el tamaño de estas esferas se refiere al mayor posible que ocupe el diámetro interior del cañón de la escopeta, o sea, las conocidas como postas Breneke, o mono-postas, por ejemplo.

Ello no implica que un mismo tamaño de cartucho no pueda estar cargado con perdigones de diferente medida. Por el ejemplo el 12, que es el más común en escopetas policiales o militares, puede llevar postas de 8 mm. de diámetro para combate, o perdigones más finos para tiro a la hélice, o una única posta para disparar a mayor distancia, para romper cerraduras de puertas, o incluso postas de goma para uso como munición no letal anti-tumultos.

Volviendo a los calibres de armas cortas o de fusiles, son también llamados cartuchería metálica para distinguirlos de los que usan las escopetas, que son mayoritariamente de cartón o plástico, aunque también existen algunos en aluminio especialmente para evitar encasquillamientos en las escopetas semiautomáticas.

En la cartuchería metálica, cuando se entiende que las medidas pueden ir en pulgadas o milímetros, parecería que ya la sistematización no es tan difícil, y entonces se encuentra la respuesta a la pregunta tan frecuente para quienes no están iniciados en estos temas: "Cómo es posible que el 22 sea más pequeño que el 9?". Sin embargo aparecen otros elementos de consideración que la hacen un poco más compleja.

En efecto, el calibre alude al diámetro, pero a veces aparecen ligeras diferencias porque no solamente se mide el diámetro del proyectil, sino que en algunos casos se mide el diámetro de la vaina que aloja el proyectil, o el diámetro interno del cañón del arma por donde el proyectil va a ser disparado. Una pulgada equivale a 25.4 mm., no obstante, las equivalencias de la cartuchería son aproximadas, y no surgen de hacer directamente la conversión matemática de un sistema de medida al otro.

Y para complicarlo aún más, el diámetro de un proyectil por sí solo no ofrece información suficiente sobre las características balísticas del cartucho, ya que se omite un factor muy importante cual es la carga de pólvora que lo impulsa, y que va determinada por el tamaño de la cápsula. De modo que puede haber cartuchos muy diferentes aunque su calibre sea el mismo. Así ocurre por ejemplo con los denominados calibres "cortos" y "largos", e incluso otros con vainas "en botella" o agolletadas, o los que llevan pólvoras "Mágnum".

El .22 Largo, conocido mejor como .22 L.R. (Long Rifle) tiene un hermano menor que es el .22 Short. El diámetro del proyectil es el mismo, pero son distintas las longitudes de las vainas y la pólvora que cargan. Por tal motivo, un revólver calibrado para .22 Largo puede sin problemas disparar munición del .22 Corto, pero no a la inversa, no solamente porque el largo no entraría en los alvéolos del corto sino además porque, suponiendo que entrara, podría dañar severamente al arma e incluso a quien la use debido a que el revólver no está preparado para soportar la mayor carga de pólvora. Igual puede decirse del .22 Mágnum, que no sólo lleva una vaina aún más larga sino que la pólvora es superior.

Por otro lado, tampoco el .22 Corto puede usarse en pistolas de calibre .22 L.R., porque los cartuchos quedarían mal sujetos dentro del cargador y no funcionaría el automatismo de carga en recámara y expulsión de las vainas servidas.

Tomando como ejemplo el calibre 9 mm., el más común es el conocido como 9 Para. porque se desarrolló especialmente para la pistola Parabellum, a veces también llamada Luger por el apellido del ingeniero que la diseñó, o también se le dice 9 NATO, por ser el cartucho reglamentario estandarizado para pistolas y subfusiles en esta organización militar. Pero también existe un 9 Corto o Kurtz, que mide unos dos milímetros menos, y también hay un 9 Makarov, que usa la pistola homónima y era estandarizado para el Pacto de Varsovia, con una longitud de vaina intermedia entre las anteriores. Existe también un 9 Largo o Super, obviamente más largo que el 9 Para., caído en desuso pero que cargaban algunas pistolas Colt y sobretodo muchas pistolas españolas Astra y Mauser usadas durante la Guerra Civil. Finalmente, existen cartuchos de fusil para caza mayor que llevan proyectiles de 9 mm. pero vainas agolletadas mucho más gruesas y largas, con pólvoras Mágnum.

Por supuesto, ninguno de estos cartuchos es intercambiable, y solamente funcionan en armas hechas específicamente para cada uno. Durante la Segunda Guerra, los soldados del Octavo Ejército Británico en África del Norte buscaban como trofeo de colección la Pistola Beretta 32, reglamentaria entre los oficiales italianos, de calibre 9 mm. Los subfusiles Sten ingleses también eran de 9 mm., por lo que muchos creían que podían usar esta munición en las pistolas capturadas. Su desilusión fue grande al ver que la Beretta usaba el 9 Corto mientras el Sten usaba el 9 Para.

Algunos ejemplos de cartuchos:

Aún así, entre toda esta diversidad de cartuchería, se pueden distinguir cuatro calibres principales para pistola y otros tantos, más o menos equivalentes aunque no intercambiables, para los revólveres.

La diferencia principal entre un cartucho de una u otra arma es que los de pistola entran totalmente en la recámara, por lo cual tienen una ranura o escotadura en donde engancha la pestaña del extractor para expulsar la vaina servida. Los de revólver, en cambio, tienen un reborde que sobresale e impide que el cartucho entre por completo en el alvéolo del tambor.

Otra vez hay excepciones, ya que el .22 L.R. es un cartucho de revólver con vaina rebordeada, pero su uso es más común en pistolas o carabinas semiautomáticas. Del mismo modo ocurre con el .357 Mágnum, diseñado originalmente para el revólver Smith Wesson, pero que también disparan algunas pistolas como la I.M.I. Desert Eagle o carabinas Winchester.

A su vez, existen clips en forma de círculo o de medialuna donde se pueden sujetar los cartuchos de pistola por su acanaladura, lo que permite introducirlos en el tambor de un revólver. Así ocurrió durante la Segunda Guerra, cuando el Royal Army, que estaba dotado en parte con revólveres calibre .45 se quedó sin munición, y utilizó estos clips para poder cargarlos con los cartuchos de igual calibre de la pistola Colt 1911, que le proveyeron sus aliados americanos.

Volviendo a los cuatro cartuchos básicos de pistola y de revólver, ellos son para las primeras el 6.35, el 7.65, el 9 y el 11.25 mm., y para los segundos el .22, el .32, el .38 y el .45 pulgadas. Los primeros están todos expresados en milímetros, ya que la pistola fue el arma preferida por los europeos continentales, mientras los segundos están en centésimas de pulgada, al ser los estadounidenses tradicionalmente afectos a los revólveres hasta casi un siglo atrás.

Estos cartuchos son considerados básicos porque de cada uno de ellos existen variantes en la forma de la vaina o el largo del proyectil, aún cuando conservan aproximadamente el mismo diámetro. La mayoría de los cartuchos de revólver tienen vainas más largas que sus equivalentes de pistola, pero ello no necesariamente significa que sean más potentes. Ocurre que muchos cartuchos de revólver se hicieron cuando todavía se usaba pólvora negra, menos potente que la pólvora sin humo, y requerían por ello un volumen mayor. Así por ejemplo el 9 Para. es más corto que el .38 Special y sin embargo desarrolla velocidades mayores.

Dentro de la gama de 5.56 mm. o .22 pulgadas existen calibres de muy poca potencia y tamaño como el 5.56 Flobert hasta el 5.56 NATO, cartucho estandarizado que cargan casi todos los fusiles de asalto modernos, pasando por el muy común .22 L.R. y su variante Mágnum. Entre los de 7.65 mm. o su casi equivalente de .32 pulgadas, existen para revólver el .32 Corto y el Largo, mientras que para las pistolas van desde el 7.65 Browning al 7.65 Parabellum, Tokarev y Mauser, junto con los empleados en fusiles, como el 7.65 Kalashnikov, el 30.30 Winchester, el 7.65 F.A.L. o NATO, y el del fusil Mauser.

Tanto el fusil de asalto Kalashnikov como su munición se originan cuando el Ejército Soviético entra a Berlín y se encuentra con el abuelo de todos los fusiles de asalto, el Sturmgewehr 44, o STG 44, ("Fusil de Asalto" 1944) uno de los primeros que podía disparar en automático. Para lograr esa alta cadencia de tiro pero que el arma sea controlable por el soldado de a pie, se modificó el cartucho 7.62 del Mauser acortándole su vaina, con lo que se creó el 7.62 Kurtz, de donde proviene el 7.65 Kalashnikov. Por supuesto, los soviéticos niegan esta versión, y nunca admitieron que el arma más usada en el mundo por los movimientos revolucionarios no era otra cosa que una copia mejorada de un arma nazi.

En la gama de 9 mm. o .38 pulgadas se encuentra el 9 Flobert, cartucho de muy baja potencia usado en pistolas mono-tiro para prácticas de salón, y de diámetro mediano solamente para mejor visualizar las perforaciones en el cartón, hasta el 375 Holland y Holland Mágnum que con punta expansiva semi-encamisada puede frenar a un rinoceronte a la carga. Entre medio está el 9 Para., cartucho de guerra por excelencia, el 9 Corto y el .38 Special, aptos ambos para defensa personal en pistolas pequeñas y revólveres "de detective" con cañón de 2 pulgadas, o el .357 Mágnum, que en su versión de punta hueca es considerado por los especialistas como el de mejor poder de detención o "stopping power" entre las armas cortas.

Dentro del grupo de mayor calibre, los de .44 o .45 pulgadas, se cuentan el .44 Special y el .45 de pistola (u 11.25 mm), ambos de alto poder de parada; el .45 de revólver, que se ganó su fama en la conquista del Oeste norteamericano, y el .44 Mágnum que es desaconsejable para la defensa, no porque tenga baja efectividad, sino por ser una exageración desmedida, con un retroceso muy marcado, aún cuando haya sido popularizado por la saga de películas de Harry el Sucio. En fusil existe el .458 Mágnum que parecería diseñado para defenderse de Godzilla.

Además de estos ocho grupos, cuatro de revólveres y cuatro de pistolas, hay otros calibres, como el 10 mm. y el .40 SW, el primero de corta vida porque ya casi está en desuso, mientras que el segundo cuenta cada vez con más adeptos, sobre todo porque fue desarrollado a pedido para el F.B.I. y es utilizado actualmente por los agentes del Buró Federal, dado que reúne la velocidad y precisión de un 9 Para. con un poder de detención cercano al de de un .45.

La fábrica suiza S.I.G. (Schweizerische Industrie Gesellschaft) promueve para sus pistolas el calibre .357 Sig, que aproximadamente es una punta de 9mm. en una vaina agolletada de .40, y que tendría un comportamiento balístico comparable al del .357 Mágnum, con lo que se lograría el mismo poder de detención del revólver en una pistola semiautomática de gran capacidad.

También se han diseñado calibres como el 5.7 mm. de la pistola Five-Seven ("cinco siete", como el calibre que dispara) y el subfusil P 90, ambos desarrollos de la F.N. (Fabrique Nationale) de Bélgica, dotado con vainas de mucha capacidad de carga para impulsar a gran velocidad puntas blindadas puntiagudas de tipo spitzer, las que pueden perforar chalecos antibalas de kevlar, razón por la cual su venta está prohibida en el mercado civil.

En el otro extremo, dentro de las armas cortas, existe munición Mágnum intermedia entre el .357 y el .44, como el .41, o calibres aún mayores, como el .454 Casull Mágnum, y el .500 Linebaugh Mágnum. Algunos tienen pólvoras todavía más potentes, a las que se añade el término Maximum. La utilidad de un revólver con un calibre de media pulgada y pólvora Maximum, según un conocido escritor estadounidense, sería para el caso de alguien que viva cerca del zoológico de su pueblo y se escape un elefante enfurecido.

Otros cartuchos son ligeramente más potentes que los normales, y se les agrega una o dos veces el signo "+P". Hay munición denominada .38 Special +P, con una potencia intermedia entre un .38 Special normal y un .357 Mágnum. Estos cartuchos en principio se pueden disparar en cualquier revólver moderno, a condición de que sean de acero de muy buena calidad y no de aleaciones, y que no estén desaconsejados para munición +P en el manual de uso. Algunos grupos S.W.A.T. (Special Weapons Assault Team) usan pistolas con munición 9 Para. +P+.

Como ya se ha visto en muchos de los ejemplos anteriores, para evitar confusiones en la denominación de la cartuchería es frecuente usar al lado del número correspondiente al calibre un nombre propio, que alude al arma que lo usó por primera vez, o al apellido de su inventor o fabricante. También conviene aclarar que no existen cartuchos diferentes con el mismo nombre, lo cual llevaría a la imposibilidad de usarlos, o peor aún, a accidentes potencialmente graves, pero sí se da lo contrario, es decir cartuchos idénticos con nombres distintos. Con el término "idéntico" se expresa que es exactamente el mismo cartucho. Con "equivalente" se señala que se trata de cartuchos que son diferentes, no intercambiables, pero sí parecidos balísticamente, como podría ser un 9 Corto de pistola con un .38 Special de revólver.

"Idénticos" se refiere a que es el mismo cartucho con más de una denominación. Por ejemplo, el calibre 6.35 mm. se conoce también como .25 Auto., por la abreviatura de "Automatic" referida a la pistola. La munición del fusil M-16 fue creada por la firma Remington, con el nombre de .223 Remington, pero al adoptarlo la NATO pasó a llamarse en milímetros, como 5.56 NATO.

El 7.65 mm. se conoce también como .32 Auto. o .32 A.C.P. (Automatic Colt Pistol) o 7.65 Browning. Los agolletados se diferencian agregándole el nombre del arma característica: Parabellum, Tokarev, Mauser, etc. El 7.65 Para. es conocido en Estados Unidos como .30 Luger, ya que los 7.65 mm. son aproximadamente 30 centésimas de pulgada, y acostumbran denominar Luger a la pistola que el mismo George Luger bautizó como Parabellum.

El .38 SW (por Smith y Wesson) fue conocido simplemente como .38, hasta que a fines de la Segunda Guerra se volvió obsoleto, usado solamente por algunos cuerpos no combatientes o de segunda línea del Royal Army. Ello debido a que lleva un proyectil pesado con una carga de pólvora pequeña, lo que le da muy baja velocidad y por ende poca potencia.

La tendencia actual es el uso de calibres más pequeños pero lanzados a velocidades supersónicas, salvo en el caso de armas dotadas de silenciador, para las cuales lo más apropiado es el uso de munición subsónica. En física es sabido que la energía de un móvil es directamente proporcional a la masa y a la velocidad elevada al cuadrado. Por ello los proyectiles enviados a altas velocidades conllevan una energía mucho mayor que los lentos. De ahí surge ese achicamiento en el proyectil con aumento en la vaina, para alojar más propelente e imprimirle mayor velocidad.

Se desarrolló entonces un cartucho de diámetro un poco menor, de .357 milésimas de pulgada, para hacerlo más liviano, pero con una vaina alargada, a fin de que tenga más pólvora y más velocidad. Con miras a competir comercialmente, y aprovechando la fama del .38 SW se le llamó .38 Special, y llegó a convertirse en el calibre de revólver más usado en el mundo tanto por policías como por civiles, para defensa, deporte y múltiples actividades. Desde entonces se los llama también .38 Corto y Largo. Cuando aparecen las pólvoras Mágnum se decidió usarlas para cargar las municiones del .38 Special, dando así nacimiento a lo que lógicamente se debería haber denominado como .38 Mágnum. Pero como los revólveres .38 Special pueden literalmente reventarse si se los carga con munición de tipo Mágnum, se decidió solamente por una cuestión de seguridad, alargar la vaina unos dos milímetros para que no entre en los alvéolos de un revólver calibre .38, y llamarlo según su diámetro real, para evitar confusiones, bautizándolo con la denominación de .357 Mágnum.

Por supuesto, los revólveres en este calibre pueden usar sin problemas municiones .38 Special, y de hecho se usan frecuentemente para prácticas ya que tienen un retroceso mucho más suave que el del .357 Mágnum.

Si simplemente se dice 9 mm. se entiende que se refiere al 9 Parabellum, también llamado 9 NATO. El 9 Kurtz o Corto de pistola es denominado en Estados Unidos como .380 Auto. o .380 A.C.P., o simplemente .380, para poder diferenciarlo del .38 Special de revólver.

El calibre 11.25 mm. de pistola es poco conocido con este nombre, siendo más común como sencillamente .45, o .45 Auto. o .45 A.C.P. y también .45 Colt, ya que se creó para la pistola Colt 1911. Su contraparte en revólver se denomina usualmente .45 Long, o .45 Long Colt.

Otras consideraciones:

Además de lo que se refiere al calibre en sí y a la vaina, también se debe añadir alguna información sobre el tipo de punta que llevan, es decir blindada, expansiva, etc. Este tema daría para otra nota, pero se puede decir que los principales tipos se denominan usualmente con tres iniciales descriptivas en inglés, entre ellos FMJ (Full Metal Jacket), SHP (Semi jacketed Hollow Point), LRN (Lead Round Nose), JSP (Jacketed Soft Point), SWC (Semi Wad Cutter), etc.

Aunque no es nuestra intención extendernos sobre la cartuchería de fusiles y ametralladoras, en estos casos la diversidad es aún mayor, con cartuchos de fogueo sin el proyectil, incendiarios y trazadores dotados de compuestos fosforados, explosivos, perforantes con encamisado en titanio, o con cobertura de teflón para chalecos antibalas, plásticos para instrucción, y numerosas variantes.

Hasta existen intentos revolucionarios pero aún en etapa experimental como la munición "Caseless" (sin vaina) de 4.7 mm., innovación de los ingenieros de Heckler y Koch para su fusil de asalto G 11, que usa una pólvora sólida ideada en la fábrica Dynamit Nobel donde se aloja directamente el proyectil, lo que hace innecesaria la vaina de latón. Se evita así abrir el cerrojo para la expulsión de las vainas servidas, lo que aumenta de ese modo la rapidez de los disparos en automático y previene el ingreso de suciedad que pudiera producir fallas de alimentación.

Podemos mencionar también la munición "Girojet" calibre 13 mm., desarrollada por Maynard y Bill a principios de la década de 1960, consistente en pequeños cohetes con propulsión propia, de modo que la velocidad del proyectil aumenta a medida que se aleja de la boca del cañón, exactamente al contrario de lo que ocurre con la propulsión normal por la deflagración de la pólvora. Su problema era lo voluminoso de las armas que los disparaban, y su falta de precisión a distancias mayores a los 40 metros, unida a muy bajas velocidades por debajo de los 5 metros, lo que le daba un rango de efectividad bastante limitado.

También se experimentó en los Estados Unidos con las "Flechettes", diminutas flechas con estabilizadores plásticos que reemplazaban a las puntas comunes, lo que supuestamente derivaría en mayor precisión a larga distancia, mientras en la Unión Soviética se probaron dardos de acero insertados en vainas de fusil para usar como pequeños arpones, de modo que el mismo fusil de asalto pudiera disparar esta munición debajo del agua y la normal en tierra, solamente cambiando los cargadores. Surgió así en el año 2005 en la armería de Tula el fusil de asalto anfibio ADS (Automat Dual-medium Special), previendo dotar con este armamento a las fuerzas especiales de la Marina Rusa, equivalentes a los Seals de los Marines.

Ante todo este caos derivado de la denominación de los cartuchos de acuerdo a intereses de promoción comercial, o de costumbres de los usuarios, con muy buen criterio se ha propuesto utilizar una nomenclatura mucho más sencilla y que no da lugar a confusiones, consistente en denominar a los cartuchos siempre en milímetros, dejando de lado el uso de las pulgadas, y llamarlos según el diámetro de la punta y la longitud de la vaina, separados mediante un signo de multiplicación.

De acuerdo a este criterio, el 9 Para, o 9 NATO se llamaría solamente 9x19. El 9 Kurtz, o 9 Corto, o .380 Auto. o .380 A.C.P. sería 9x17, y el 9 Makarov se llamaría 9x18.

Este sistema es realmente muy sencillo, no da lugar a confusiones ni a sinonimia, y brinda objetivamente la información requerida para conocer con precisión a qué cartucho se está haciendo referencia en cada caso.

El día que este sistema se popularice desaparecerán todas las denominaciones que se han citado aquí, y artículos como éste apenas podrían tener algún valor meramente histórico.

Bibliografía consultada:

Libros:

  • Avery, Derek. 1995. "Firearms". Oxfordshire. Inglaterra
  • Decourcy, Brian. 2008. "Armas cortas". Ed. Iberlibro. Barcelona. España
  • Domínguez, Rodolfo y Caporali, Rubén. 2010."Curso de Instructor de Tiro". Tiro Federal de Córdoba. Córdoba. Argentina.
  • Weeks, John. 1990. "Armas de Infantería". Ed. San Martín. Madrid. España
  • Wilkinson, Frederick. 1997. "Handguns: a collector´s guide to pistols and revolvers". Londres. Inglaterra.

Paginas web:

  • www.armas.es
  • www.munición.org
  • www.mexicoarmado.org
  • www.word.guns.ru
Figura 1: Los 4 cartuchos más comunes de pistola: 6.35; 7.65; 9; 11.25 y de revólver: .22; .32; .38; .45
Figura 2: Cartuchos de 5.56 mm.: 5.56 Flobert; .22 Corto; .22 L.R; 6.35 mm; .25 Velodog; .22 Mágnun y .223 Remington
Figura 3: Cartuchos de 7.65 mm: .32 Corto: 7.65 A.C.P.; 32 Largo; 7.65 Para; 7.65 Mauser (Pistola), 30 Carbine; 7.65 Kalashnikov; 30.30 Winchester; 7.65 FAL; 7.62 Mauser (Fusil)
Figura 4: Cartuchos de 9 mm: 9 Flobert; 380 Auto; .38 SW; 9 Para; .38 Special; 9 Super; .357 Mágnum; .375 Holland y Holland
Figura 5: Cartuchos de 11.25 mm: .44 Special; .44 Mágnum; .45 A.C.P.; .45 Long Colt; .458 Mágnum
Carlos Prosperi Dr. en Ciencias Biológicas
Dipl. Instructor de Tiro
ITB Renar 5876

Artículos publicados por el mismo autor:

Términos y condiciones | Acerca de Full Aventura | Incorpore su comercio | Contáctenos
Copyright© 2000-2014 FullAventura.com - Reservados todos los derechos

Seguinos en: