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.357 Sig
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Un Magnum semiautomático
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por Rolando Mendez
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El que haya leído la introducción de mi nota correspondiente al
40 S&W entenderá lo que quiero decir, ya que me propongo hablar de
un cartucho bebe. A pesar de no tener prestaciones de infante, este calibre en
su lugar de nacimiento, y más aun aquí, esta siendo poco a poco
conocido por el público masivo, mientras que sus posibilidades prácticas
apenas si se discuten dentro de un círculo aún muy pequeño
de tiradores.
Por otro lado, la debacle económica de la que somos víctimas, indirectamente
provoco que las pocas novedades que provienen del extranjero, no lograran la difusión
ni él testeo de la gran mayoría de los tiradores autóctonos.
Por lo tanto muchos tiradores, no tienen idea de lo que voy a hablar o apenas
si han escuchado unas pocas palabras acerca del calibre en cuestión.
Hablar de historia de un cartucho con menos de diez años de antigüedad
es un tanto difícil. A diferencia de los viejos y clásicos calibres,
el .357 Sig no ha intervenido en guerra alguna, no se han fabricado tantas armas,
ni tampoco se conoce en forma masiva su desempeño en el terreno practico.
Obviamente al no tener una historia tan vasta como otros, la misma aún
no ha sido contada, y solo puedo dar pocos datos de ella.
Probablemente puedo citar el punto de partida del .357 Sig unos 8 años
antes de su aparición en escena. Supongo que los protagonistas de ese suceso
no tenían idea de que la publicación de sus estudios generaría
con el tiempo un cartucho que tratara de cumplir con los parámetros que
ellos mencionaban como lo mejor que existía en materia de poder de detención
hasta esa época.
Me refiero a Evan Marshall y Edwin Sanow, quienes poco después de la mitad
de la década del ochenta, publicaron su estudio sobre poder de detención
de los distintos calibres de arma corta en humanos. Allí, Marshall y Sanow
establecieron una escala en donde calificaron al cartucho .357 Magnum con punta
prefragmentada de 125 grains como la que mayor poder de incapacitación
tenia en seres humanos.
Sin embargo, y mal que nos pese, los que manejan los hilos mundiales en materia
de armas son los norteamericanos, y al momento en que estos estudios salían
a la luz la "wondernine manía" estaba en su apogeo. Para aquel
que piense que estoy inventando palabras, me refiero a la proliferación
que se produjo entre aproximadamente mediados de la década del setenta
y fines de la del ochenta, donde las pistolas de doble acción, gran capacidad
de cargador y en general recamaradas para el 9 Parabellum, se apoderaron de una
gran porción de mercado del norte.
Además eran los primeros años en que la Beretta 92 hacia su ingreso,
y todo el mundo quería saber de que se trataba esta pistola. Por lo tanto
ese no era el momento para lanzar muchos inventos nuevos al mercado. Prueba de
ello es que los desarrollos de dicho periodo, como el 10 Auto y el .41 Action
Express, hoy son calibres muy poco utilizados. Sin querer justificar que esta
sea la causa principal de la debacle de estos ingenios, pienso que lo arriba expresado
contribuyo a que estos sean hoy en día lo que son.
El 9 Para no convenció a los americanos, los que recibieron de muy buen
grado al 40 S&W, aparecido en 1990. Nuevamente Marshall y Sanow publicaron
la actualización de sus primeros estudios, ahora incluyendo al 40. Los
resultados publicados fueron satisfactorios, sin embargo no podían competir
con el que mantenía el primer puesto como calibre "parador" por
excelencia, el 357 Magnum.
Hacia mediados del primer lustro de la década del noventa, y viendo el
éxito que produjo el 40 S&W entre los tiradores que buscaban un buen
calibre de defensa, la empresa Federal comienza a proyectar a un cartucho que
pueda competir dentro de este segmento. Había que encontrar la manera de
lograr las prestaciones de una carga como la del .357 Magnum, y al mismo tiempo
debía mejorar la potencia de fuego que podían proveer hasta ese
momento los revólveres de seis recamaras.
Obviamente el cartucho debería ser disparado por una pistola. Y la idea
buscada era que el arma tuviera las mismas dimensiones que cualquier otro diseño
que disparara a un cartucho mediano de pistola. Y ahí empiezan los problemas
técnicos. Porque para lograr las prestaciones de un .357 Magnum, en principio
hay que pensar en presiones altas de trabajo, pero si a eso se le agrega que el
nuevo cartucho debía tener dimensiones tales que se aproximaran a las medidas
de cualquier cartucho que utilizan las pistolas de tamaño normal, no quedaba
mas que subir aún mas estas presiones.
El concepto de vaina abotellada no es para nada nuevo en el mundo de la cartuchería.
Si bien la gran mayoría de los cartuchos que utilizan este tipo de vainas
son de arma larga, desde fines del siglo XIX se han producido, pero en mucho menor
medida, cartuchos de arma corta abotellados. A modo de ejemplo solo mencionare
al 7.65 Parabellum, del que deriva el archiconocido 9 para, o el 7.63 Mauser,
quien durante mucho tiempo ostentara el título del cartucho de arma corta
más potente del mundo hasta la aparición del .357 Magnum.
Tomando como base la vaina del .40 S&W, Federal alargo levemente el cuerpo
de la misma y abotello la porción anterior, engarzando una punta con un
diámetro de .355", similar al diámetro del 9 Parabellum y con
un peso de 125 grains. La idea general estaba planteada.
Ahora bien, poner a esa punta en el aire a las velocidades del .357 Magnum desde
un caño con un largo similar al de cualquier pistola, insumia un profundo
estudio en materia de pólvoras. Estas no podían ser excesivamente
lentas como las que usa un cartucho de revolver, porque eso implicaba que la pistola
tenia que tener un caño largo en donde quemarse, y por otro lado, con pólvoras
más rápidas las presiones subían a niveles intolerables para
la seguridad. Pero la dolencia que Federal mas sufría era la falta de un
arma para terminar el desarrollo del cartucho.
Aquí es donde entra la Sig Arms en escena. Las reuniones mantenidas entre
ambas compañías rindieron buenos frutos. Sig se comprometió
a desarrollar un arma de similares características a las que ya producía
en calibres como el 9 para y el 40, y que pudiera soportar las más altas
presiones del desarrollo que Federal tenia en mente. Y a su vez, con el arma realizada,
Federal podría darle los toques definitivos al proyecto.
Luego de concluidos los trabajos, en el primer trimestre del año 94, se
presento al cartucho junto a una versión de la pistola modelo P 229 con
el nombre que es conocido por todos.
El 40 S&W era un furor en ese momento. Así que al .357 Sig le costo
y aun le cuesta entrar en el circuito comercial. No fue ni es el boom del 40,
y eso en gran medida se lo debe al producto de Winchester y Smith & Wesson.
Sin embargo, en los Estados Unidos, varios departamentos de policía y ciertas
agencias gubernamentales de seguridad han adoptado a este cartucho como reglamentario.
Y los estudios sobre performance, han sido bastante alentadores en cuanto a resultados
teóricos. Claro esta, la realidad esta en la calle, y ningún estudio
de laboratorio podrá reemplazar a los resultados que se obtengan en el
terreno.
Yo no conozco muchos estudios, del tipo de los realizados por Marshall y Sanow
sobre este cartucho. Estimo que con el tiempo se podrán obtener precisiones
y ahí si se podrá decir definitivamente si el concepto para el que
fue concebido se cumple, y en que medida.
En nuestro país, al igual que en el país del norte, no se produjo
una explosión por parte de nuestros tiradores para probar, o tener un sistema
de estas características. La situación monetaria que se mantuvo
desde la presentación del cartucho hasta nuestra devaluación, en
cierto sentido beneficio en gran manera la posibilidad de poder disparar este
tipo de armas y cartuchos, pero el 40 S&W había ganado la partida,
y la mayoría se inclino por este ultimo.
Con la estampida de precios, devaluación mediante, todo el mercado de armas
y municiones de origen foráneo sufrió una fuerte contracción,
y los tiradores locales no solo que dejamos de consumir nuevos desarrollos (de
por si bastante pocos) sino que en este momento estamos abocados a tratar de mantener
en funcionamiento lo que tenemos. Esto es un factor negativo para que el 357 Sig
plante raíces firmes por estos lados.
Esto es realmente una lastima, porque si hay algo que no falta son modelos de
armas recamaradas para este cartucho. Las fabricas mas importantes y las que no
lo son tanto, han adaptado sus modelos de armas para el Sig, o bien han puesto
a disposición del público kits de conversión para adaptar
a un arma de otro calibre mediano. He aquí una pequeña lista de
fabricas y los modelos que producen.
- Glock:
Es una de las líneas mas completas: Produce armas en los tres tamaños
de armazones. Son sus modelos 31, 32 y 33. Además pueden adaptarse kits
de conversión a los modelos 20, 27, 23, 22, 29 y 35
- Sig Arms:
Obviamente es la que produjo la primer arma y también posee una de las
líneas más completas: P226, P239, P229, P229S, SP2340
- S&W:
Modifico a la Sigma para el 357 pero no hay buenos reportes de funcionamiento.
- Heckler & Koch:
Partió del modelo USP para el 357.
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Glock
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Heckler & Koch
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Sig Arms
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Como anticipe en la reseña histórica, el objetivo al crear este
cartucho era el de poder imitar las prestaciones de la carga de 125 grains de
un .357 Magnum, pero desde un envase más pequeño y con mayor volumen
de fuego que el que provee un revolver. Esto casi se logro en su totalidad, ya
que la diferencia de velocidades es pequeña (entre los 50 y los 100 p/s),
ósea que puede decirse que una carga de 357 Sig, entrega las mismas prestaciones
que una carga de 357 Magnum disparado desde un arma con caño de cuatro
pulgadas. Estos valores son en promedio los siguientes:
- .357 Magnum: 1400 +/- 20 p/s
- .357 Sig: 1350 +/- 20 p/s
Dentro de estos valores la punta del calibre de pistola imita en teoría
a la carga del cartucho de revolver el cual, según Marshall y Sanow, es
el responsable de la puesta fuera de combate con un solo impacto en el torso,
con un índice de incapacitación del 96 por ciento.
También he encontrado información sobre disparos efectuados desde
caños con 16" de largo, en los cuales se han medido velocidades que
rondan los 1800 p/s, logrando así aumentar la energía de la punta
(en base a su velocidad) en casi un 80 por ciento. Claro que esta información
también hablaba que la punta había estallado al impactar en gelatina
balística, por lo tanto dudo que la penetración sea la correcta
como para generar resultados óptimos.
Sin embargo no son todas alabanzas para este calibre. Todas estas prestaciones
logradas desde caños cortos en contrapartida producen mucho estampido,
mucho rebufo y una fuerte sensación de retroceso. Sin poseer medios científicos
para medir estos valores, creo que una pistola de cuatro pulgadas en este calibre
bien puede comparase a un revolver en .357 magnum de similar largo de caño
sin problemas. Como sistema de armas especialmente diseñado para la defensa,
los factores arriba mencionados pueden ser perjudiciales, en casos en que nos
toque tener que disparar dentro de lugares cerrados y/o oscuros, como puede ser
dentro de un auto. Por lo tanto no esta de mas recordar que hay que entrenar en
este tipo de situaciones para saber a que nos debemos atener si nos toca la desgracia
de tener que usar este arma para defensa.
Otro precio a pagar por lograr estas prestaciones lo constituye la alta presión
con que trabaja el cartucho. Dejando de lado cartuchos wildcat, el .357 Sig es
el cartucho con la mayor presión de trabajo, incluidos los tradicionales
Magnums. Teniendo en cuenta que cartuchos como el 9 para, el 40 S&W y el 357
Magnum trabajan a presiones de 35000 psi, que el 44 Magnum lo hace a 36000 y que
el 10 auto lo hace a 37500, el producto de Federal los supera a todos, ya que
su presión máxima de trabajo es de 40000 psi.
Sin poder darle sustento científico a lo que digo, la presión con
que trabaja este calibre me hace acordar (y los que ronden las tres décadas
y media o cuatro de vida y gusten de los autos podrán recordarlo) al Fiat
128 IAVA o viniendo un poquito mas para acá en el tiempo al Fiat 147 Sorpasso.
Quiero decir, me parece que han llevado muy al limite las posibilidades del sistema,
y no solo no se admiten muchas potenciaciones mediante recarga, sino que también,
y al igual que sucedió con estos autos, desconfío de la durabilidad
de los sistemas de armas, que en principio han sido diseñados para cartuchos
menos exigentes.
Talves mi desconfianza este basada en un concepto un tanto anticuado de lo que
debe ser la vida útil de un arma, talves ahora no se piense en un arma
que dure 100 años, pero para alguien que esta acostumbrado a deportivizar
acciones Mauser con por lo menos 80 años de vida, me resulta difícil
congeniar con la idea de poca vida útil.
Además yo estoy acostumbrado a leer los síntomas que tanto el arma
como la vaina servida me van contando, y de esa manera sé cuando es hora
de parar en mi afán de mayor potencia. Pero este tipo de calibres, como
así también el 40 S&W, me dan la impresión que no avisan,
porque simplemente rompen vainas, hacer volar extractores, y abren recamaras,
sin necesariamente estar trabajando con cargas máximas.
Para terminar, solo quiero expresar que las líneas inmediatamente superiores
son solo parte de mi particular y personal forma de pensar, y nadie debe pensar
en que el sistema de armas 357 Sig "no sirve o es inseguro" porque yo
lo digo. Mucha gente prefiere motores de gran cilindrada y baja compresión,
mientras que otros prefieren motores pequeños y comprimidos.
Por su corta edad, no puedo dar detalles sobre el uso de este cartucho para otras
actividades como la caza, o en disciplinas deportivas. Es que simplemente no he
encontrado información acerca de ello. Y supongo que esta información
aun no existe.
La recarga
Mi experiencia practica en la recarga de este cartucho no es muy extensa. Tuve
que desarrollar una serie de cargas del tipo comerciales, las que se pueden encontrar
en la mayoría de los polígonos del país. El desafío
era triple, porque no solo había que desarrollar una carga segura (que
es la prioridad uno en materia de recarga comercial), sino que debía hacerlo
para una maquina progresiva, con la consiguiente perdida de controles de calidad
en detrimento de la producción. Pero a esto se le sumaba el hecho que debía
hacerlo con elementos de origen nacionales, como la pólvora y las puntas.
Y no existe información sobre cargas usando estos componentes. Sin embargo,
hice por mi cuenta varios lotes de cargas con pólvoras importadas, para
experimentar y guardarme las experiencias.
Lamentablemente no disponía de un arma "a mi gusto" para probar
las cargas, teniéndome que conformar con usar una pistola Taurus de la
seria PT, que estaba constituida por un caño compensado en casi toda su
extensión, dejando una porción de caño cerrado de aproximadamente
2 pulgadas, y eso incluyendo la recamara. Cuando recibí el arma, lo primero
que pensé fue cuantos pies de velocidad perdería por dicho caño,
además de cómo el caño podía mentirme en cuanto a
la presión de trabajo de mis recargas, porque estimaba que la presión
en recamara se reduciría drásticamente en cuanto la punta pasara
por el primero de los orificios, y así sucesivamente.
Lo primero que quiero decir de la recarga de este cartucho es que es complicada,
y más aún si los insumos a utilizar no son los adecuados. Y no hablo
de los propelentes nacionales, sino que me refiero a las puntas del mismo origen.
Estas poseen un diámetro similar al del 9 Parabellum, .355 de pulgada,
y eso me hizo pensar que podría utilizar sin problemas las puntas de este
cartucho alemán. Pero el 357 Sig tiene dos características propias;
la primera es que el asentamiento de las puntas en este calibre es bastante profundo,
y la otra característica es que la superficie de la vaina que sujeta y
mantiene inmóvil a la punta es reducida. Como estaba limitado al uso de
solo dos tipos de puntas, una de 135 grains ojival y otra de 124 grains round
nose con baño de teflón, la cosa se complicaba.
La punta de 135 grains es demasiado "larga" y con una ojiva pronunciada.
Esto hacia que debiera asentar la punta muy profundo y por lo tanto debía
cerrar la boca de la vaina, pero no tenia mucho margen para hacerlo, ya que en
ese lugar se produce el asentamiento del cartucho sobre recamara. El resultado
fue que si apretaba mucho la vaina, me quedaba sin un buen anclaje, y si no lo
hacia, la punta no quedaba lo suficientemente firme. Por lo tanto descarte la
punta.
Revisando fotos y catálogos, encontré que la gran mayoría
de las puntas, además de ser del tipo huecas, expansivas o prefragmentadas,
poseen una gran porción de su estructura con un diámetro correspondiente
al calibre. Esto es bueno desde muchos puntos, porque permite la construcción
de puntas mas cortas y además favorece el contacto entre punta y estría.
La única contra es que todas estas puntas son importadas y se pagan en
dólares. Detalle de peso, si los hay.
Comencé a trabajar con la punta de 124 grains round nose. Sin poseer grandes
diferencias en cuanto a la superficie de sujeción, los 11 grains menos,
mas una forma redondeada, apenas si me daba margen para poder mantener la punta
firme y no tener que cerrar tanto la boca de la vaina, logrando así los
dos propósitos que buscaba. De todas maneras, el uso de estas puntas es
una solución de compromiso para no tener que recurrir a elementos importados
con el consiguiente aumento de costos. Elevar las velocidades de puntas de este
tipo es una invitación a tener que limpiar bastante después de una
sesión de tiro en polígono, además de que la relación
entre firmeza de asentamiento y headspace es muy estrecha, y cualquier error provocara
puntas flojas o bien, en el mejor de los casos recargas imprecisas e irregulares.
Un dato muy importante a tener en cuenta es el largo total del cartucho terminado.
Cuando empecé a recargar cometí el error de llevarme el caño
del arma para probar sobre la recamara la correcta alimentación. Lo que
no me lleve fue el cargador. Buscando la manera de que la punta asiente de manera
ideal, no tome en cuenta el largo del cargador, por lo tanto cuando fui a colocar
mis cargas en el almacén, me encontré con que no entraba ninguna.
Como no tenia otro cargador para comparar, tuve que desarmar todo y empezar de
nuevo, ya que no bastaba con colocar la punta mas profundamente, porque la ojiva
no me lo permitía, y por otro lado las paredes de la vaina producía
una suerte de trafilado sobre la punta que las dejaba fuera de calibre.
Sé que Taurus usa similares modelos de cargadores para distintos calibres,
solo modificando la teja elevadora y los labios, y no me extrañaría
que las dimensiones externas del cargador para el Sig sean las mismas que para
el 9 para. La cuestión es que en el arma que probaba, debía recargar
un cartucho que prácticamente tuviera el mismo largo que un 9 Parabellum
pero con una vaina de cuatro milímetros mas larga. Así logre que
mi recarga tuviera un largo total de 29.55 mm, apenas unos 2 milímetros
mas largo que el cartucho alemán.
Solo por mencionar puntas más aptas para el calibre, con las que no tengo
experiencia de recarga, se manejan rangos de peso que van desde los 60 a los 158
grains. Los más comunes de encontrar son pesos entre los 90 y los 125 grains.
La totalidad de las empresas norteamericanas más importantes que producen
puntas, tienen alguna versión que se adapta a este calibre. Speer con su
línea Gold Dot, Hornady con su línea XTP con pesos de 90 a 147 grains,
Sierra con puntas huecas entre los 90 y los 115 grains. Algunas de estas puntas
son diseñadas para el 9 para, y talves la ojiva pronunciada, provoquen
los mismos problemas que se me presentaron a mí con las puntas que disponía.
Como mencione anteriormente la vaina esta basada en el diseño del 40 S&W,
sin embargo estas ultimas no sirven como base para abotellar el cuello y convertirlas
en el nuevo calibre, por dos razones:
La primera es que la vaina del .357 es mas larga que la de 40, incluyendo el hombro,
y como el asentamiento se produce sobre la boca, una vaina mas corta no llegaría
a asentar correctamente.
El largo de la vaina del .357 es de 21.97 mm, mientras que las vainas del 40 tienen
un largo de 21.6, y posee las paredes rectas. Estoy seguro que de producirse la
conformación del hombro, el largo se acortara todavía más.
La segunda razón es que las vainas de 40 están construidas para
soportar menores presiones de trabajo, por lo tanto las paredes no poseen la conformación
correcta para desempeñarse correctamente.
Al igual que con las vainas del 40, para evitar cualquier tipo de accidente indeseable,
es absolutamente imprescindible la revisión total de las vainas a recargar,
en especial del lado interno de las paredes de la misma. Con un simple alambre
cuyo extremo este doblado, formando una L, hay que raspar las paredes internas
desde el culote hacia el hombro, y al percibir cualquier tipo de enganche del
alambre, es posible que en ese sector se este formando un "anillo" o
adelgazamiento de material, por donde seguro la vaina, tarde o temprano, se cortara.
Obviamente, dicha vaina hay que descartarla.
No quisiera continuar sin volver al tema del asentamiento del cartucho en recamara,
pero visto desde el lado del tratamiento que debe dársele a la vaina. Hasta
ahora he mencionado que el headspace se produce en la boca de la vaina. Esto es
lo que dice la teoría.
Cuando rectifique la vaina, lo hice en forma total, obteniendo un largo promedio
en el lote de 21.9 mm (todas eran vainas Remington). Sin disponer de micrómetro,
medí el largo de recamara con calibre y note que el mismo era de casi 22.1
mm. Con esas casi dos décimas de diferencia probé las cargas y los
resultados obtenidos en lo que a precisión se refiere fueron muy malos.
Verificando que no se produjeran problemas de alimentación recargue solo
efectuando un resizing parcial de la vaina tratando de tocar lo menos posible
el cuello y el hombro, obteniendo un cartucho terminado "un tanto deforme"
pero los resultados en precisión fueron muy buenos teniendo en cuenta la
punta que estaba usando.
Como el objetivo que perseguía era una recarga comercial para usarse en
todo tipo de armas, y no especifica para un arma en particular, procedí
a darle un poquito mas de profundidad al die de resizing con el fin de lograr
un compromiso entre alimentación y asentamiento, logrando también
una suerte de compromiso entre buena alimentación y precisión. Por
lo tanto le sugiero al que recargue este calibre para una solo arma que pruebe
tratar de esta manera a las vainas porque talves tenga mejores resultados.
Como en muchos otros calibres, en materia de pólvoras, las que se comportan
mejor no son de fabricación nacional. Las pólvoras de quemado medio
a medio lento para arma corta son las que mejor entregan prestaciones para puntas
con los pesos normales de este cartucho, ósea de los 115 a los 147 grains.
Esto no significa que no se pueda cargar, por ejemplo con Bullseye, pero esas
cargas solo servirán para darle velocidades subsónicas a las puntas
que están hechas para una velocidad mayor. Y el fantasma de la presión
siempre está presente, por lo tanto baja velocidad no significa baja presión.
Viendo tablas de recarga, las Accurate # 7 y 9 se manifestaron como una de las
mejores pólvoras, junto a Power Pistol de Alliant.
No me desagrado para nada el desempeño de la pólvora nacional que
yo utilice para desarrollar la carga. Tenia dos posibilidades: A2 o UW2000. Descarte
a la A2 porque quería una pólvora "tranquila" para un
cartucho de tanta presión. Sin llegar a ser cargas máximas, logre
que la pólvora doble base nacional entregue buenas prestaciones a la punta
de teflón. Teniendo en cuenta que el caño no me ayudaba por ser
casi todo compensado, no tuve problemas en orillar los 1000 p/s de velocidad sin
signos de excesiva presión. La velocidad que hubiera obtenido con un caño
convencional solo es tema de especulación, pero los resultados obtenidos
me hacen pensar en que voy por buen camino.
Para mi base de datos utilice pólvoras con las que contaba: trate de usar
pólvoras de quemado lento, medio y rápida. Y lo que tenia a mano
era 2400, Unique y Red Dot, todas con la marca Hercules en sus envases. Logre
muy buenos resultados iniciales, aunque siempre lamente tener un caño como
el que tenia. Eso sí, la combinación de pólvora lenta con
una punta liviana y un caño compensado, disparando en un polígono
cerrado y oscuro, es una muy buena oportunidad para ir "prendiendo el fuego
para el asadito", mientras que el rebote del estampido parecía mas
el de un fusil que el de un arma corta.
En conclusión, este caño es bárbaro para armar shows pirotécnicos
pero pobre para entregar prestaciones balísticas.
Los fulminantes a utilizar pueden ser de los tipos magnum o estándar, siempre
dentro del segmento Small Pistol. En lo personal pienso que, si bien con las cargas
con pólvoras mas lentas podría ser aconsejable, la vaina no tiene
mucho espacio como para que la pólvora se encuentre floja dentro de ella,
y en este tipo de cargas, la pólvora se encontrara comprimida, lo que es
ideal para el armónico encendido del propelente. Yo utilice siempre fulminantes
estándar, sin inconvenientes. Y por otro lado el fulminante magnum puede
provocar cierta elevación en la generación de presiones con respecto
a uno estándar que prefiero evitar.
Final
Algunos escritores que consulte denominan a este calibre como una excelente respuesta
a una pregunta que nadie se hizo, mientras que otros lo alaban como la respuesta
a la necesidad de lograr las prestaciones de un 357 Magnum con un cargador de
15 tiros. Otros dicen que la homogeneidad y consistencia en la entrega de prestaciones
es propia de los mejores cartuchos existentes mientras que otros critican el tener
que exigir tan al limite a los materiales.
En cuanto a mi, prefiero esperar un poco mas para saber como se comportaran las
armas con una buena cantidad de disparos digeridos, para verificar como responden
a tanta presión de trabajo, ya que es el único cartucho cuyo funcionamiento
se basa en la velocidad y el comportamiento terminal de las puntas que me llama
la atención. Supongo que el tiempo me lo dirá.
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Vaina
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Fulminante
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Punta / Peso
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Pólvora / Peso
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Velocidad
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|
Remington
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Rem 1 ½
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Teflón RN 124
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UW2000 6.5 g
|
942 p/s
|
|
Remington
|
Rem 1 ½
|
Teflón RN 124
|
UW2000 7 g
|
998 p/s
|
|
Remington
|
Rem 1 ½
|
Teflón RN 124
|
Red Dot 6.5 g
|
1063 p/s
|
|
Remington
|
Rem 1 ½
|
Teflón RN 124
|
Unique 7 g
|
1026 p/s
|
|
Remington
|
Rem 1 ½
|
Teflón RN 124
|
H 2400 13 g
|
1142 p/s
|
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Velocidad promedio de 5 disparos medidos con pistola Taurus PT 957 con caño
de 4" de largo compensado aproximadamente en la mitad de su extensión.
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