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Una revisión crítica sobre el poder de detención de los proyectiles de arma corta y la importancia médico legal - 2º parte

Continuamos con la segunda parte

Autor: Oscar Enrique Vanzetti Fecha de publicación: 28/07/2010

2) Mecanismos Balísticos de la Incapacitación

Es muy difícil predecir la reacción de un ser humano al ser herido por un proyectil de arma de fuego ya que las personas reaccionan con diferentes respuestas ante un mismo agente traumático, de allí que sea difícil de reproducir la respuesta humana ante situaciones parecidas.

El poder de derribamiento de un cartucho determinado, sería una interacción entre ese cartucho, (en donde tienen importancia el calibre, peso, velocidad, material empleado, forma y densidad seccional de la bala) y la compleja estructura física y psíquica del ser humano agredido.

Desde el punto de vista del trauma psíquico el efecto del mismo también es difícil de predecir, ya que las personas tienen una diferente estructura psicológica que los hace muy variables, siendo por lo tanto este aspecto digno de no ser tenido en cuenta por falta de confiabilidad. (54)

Los individuos entrenados en prácticas de combate bajo estrés, como son algunos miembros de cuerpos policiales o fuerzas de seguridad, pueden reaccionar de manera adecuada para defender su vida ante una agresión, pero éstos, como también los delincuentes, en el momento del combate estarían bajo los efectos de sustancias estimulantes que se producen en su propio organismo.

Tales sustancias son, entre otras: la adrenalina, que estimula al individuo para la acción y que también produce vasoconstricción para favorecer la irrigación del cerebro, lo que le permite al individuo una mayor oxigenación de las neuronas; y las endorfinas que se producen en el cerebro y liberadas en el torrente sanguíneo aumentan el umbral al dolor. (54)

Pero también el agresor puede estar bajo el efecto de drogas psicotrópicas o del alcohol, sustancias que unidas a los anteriores pueden hacer que el sujeto herido no sea siquiera consciente de ello. (45)

Es por lo anteriormente expuesto, que no se podría confiar en el aspecto psicológico de la incapacitación por el uso de armas de fuego.

Desde el punto de vista del trauma físico, cuando un proyectil impacta en el cuerpo humano produciría una lesión, que es la herida propiamente dicha.

A las heridas de bala las podríamos clasificar en tres tipos:

I) La herida primaria: que se produce por el aplastamiento y desgarramiento de los tejidos al paso directo del proyectil. El proyectil que se fragmenta o se deforma, al aumentar su área frontal contacta y lesiona mayor cantidad de tejido a su paso, como si fuera un proyectil de mayor calibre que la bala original, produciendo una lesión primaria mayor.

El pasaje del proyectil a través de los tejidos (trayectoria) va creando una especie de huella o túnel, que en realidad es una cavidad llamada Cavidad Permanente o Definitiva por Rotura (?Crash Cavity?, en inglés).

Para el experto Dr. Martin Fackler, la Cavidad Permanente es la única herida que puede asegurar el derribamiento con un solo disparo, ya que su existencia no depende de ningún otro mecanismo para producirse que el contacto directo entre la bala y los tejidos. (18)

Las partes del proyectil que se desprenden durante su pasaje, como ser la pérdida del encamisado, del núcleo o trozos del cuerpo del mismo (son los llamados proyectiles secundarios), podrían también producir importantes heridas primarias o agrandar la Cavidad Permanente producida por el proyectil principal.

Cuando se utilizan cartuchos con puntas no deformables (no expansivos), el calibre adquiriría un papel muy importante.

Una bala de gran calibre para un arma de puño (Ej.: .45 ACP) de velocidad moderada, producirá una Cavidad Permanente de mayor diámetro que un proyectil encamisado de menor calibre y con parecida velocidad.

Las balas deformables que se expanden tomando un aspecto de hongo (mushroom) o de margarita (daisy), si mantienen su peso y su densidad seccional podrían penetrar profundamente en los tejidos, incluso atravesar tejidos óseos y llegar a órganos vitales dentro del tórax, abdomen o afectar al sistema nervioso en lugares críticos, produciendo severas lesiones que podrían inmovilizar inmediatamente al herido y también producir su inmediato deceso.

Si bien se relata que una herida importante en el corazón puede permitir una respuesta agresiva por unos 11 a 20 segundos, un impacto de bala en estas zonas, especialmente en cráneo y columna vertebral, con lesión encefálica o medular, provocara una incapacitación instantánea. (45)

Se pueden considerar tres zonas críticas del cuerpo humano: la cabeza, el corazón con los grandes vasos que llegan o salen de él, y la columna vertebral por encima de la de 3ra o 4ta vértebra dorsal. (6)

Estas tres zonas representan un 15% de la superficie total del cuerpo, por lo que un disparo al azar contra un combatiente tendrá una probabilidad del 15% de provocar una herida y la detención total del mismo, lo que es igual a decir que hay un 85% de probabilidades (promedio estadístico) de que el combatiente enemigo siga actuando luego de recibir un disparo. (6)

Esta conclusión, que parece grave para el que se defiende con un arma de puño, no lo es tanto si se tiene en cuenta que el objetivo de las balas antipersonales no es el de matar al adversario sino que éste no pueda continuar en su actitud ofensiva. Esto es lo que se llama capacidad de inmovilización inmediata o Stopping power inmediato. (6)

Hay muchos criterios para establecer el poder de detención de una bala, pero los más utilizados son dos: (8)

  • a) "El primero, (EE.UU.) que exige la puesta fuera de combate total y definitiva del oponente", y
  • b) "El segundo (Inglaterra), que establece la incapacidad durante 30 segundos, tiempo considerado suficiente para reducir definitivamente al oponente".

Hoy se considera que el tirador (policía o civil en acto de autodefensa) debe buscar el efecto adecuado según las circunstancias en que deba actuar. Así una herida de bala de arma corta en la pierna de un adversario que ataca, es más importante que hacerlo cuando éste está en actitud defensiva. En el caso de las armas livianas, especialmente las cortas o de puño, dependerá de la potencia y precisión del sistema arma-proyectil y de la destreza del tirador. (6)

Es importante para los integrantes de las fuerzas policiales tener en cuenta el teatro de operaciones y características del adversario en cuanto a tipo y grosor de las ropas (según estación del año), posición del atacante (cuerpo a tierra, etc.), medios de protección que pudiere utilizar, como ser chaleco antibalas, empleo de cubiertas o protección, etc. (9)

Se dice que un combatiente es puesto fuera de combate, cuando es alcanzado por un disparo eficaz, que sería aquel que, en un punto dado de su trayectoria supuestamente rectilínea, es capaz de perforar un blanco tipo, colocado en posición perpendicular del mismo. (9)

En nuestro país, como blanco tipo se utilizan tablas de madera de pino Brasil seco de 25 mm de espesor colocadas en fila (o sea una detrás de otra), pero la OTAN ha definido varios grupos de blancos tipos según su dureza y tipo de proyectil a estudiar. (7)

Esta definición se relaciona con la energía cinética que debe tener un proyectil para ser considerado como eficaz. Se acepta que un proyectil con una energía de 80 joules (N del A: 8,15 kilográmetros) pegando en un blanco humano, lo pone fuera de combate o lo incapacita durante 30 segundos. Para incapacitar definitivamente debería tener una energía no menor a 200 joules. (N del A: que sería igual a unos 20, 39 Kgm). (8)

El Dr. Gonzalo J. Fernández, en su magnífica obra titulada Los Proyectiles y sus Efectos editada en 1964, o sea 28 años antes a la obra de autores como Marshall Sanow (1992), dice que: ?como regla general debe considerarse como proyectiles de elevado stopping a todos aquellos cuya energía inicial sobrepase las 300 libras.pie (N del A: 41,4 kilográmetros)?

Este criterio se basa en la comprobada eficacia de los calibre .45 que se utilizaban a comienzos del siglo XX en estados Unidos y en Europa, especialmente en el primero, y que tenían una velocidad entre 775 y 860 pps, (N del A: 236,22 a 262,12 m/seg.) un peso entre 220 y 250 grains (N del A: 14,25 y 16,19 gramos) y una energía entre 327 y 280 libras/pie. (N del A: 45,12 y 38,64 kilográmetros, respectivamente) (32)

Corti R. refiere que para blancos humanos se utiliza munición que descarga algún tipo de energía sobre él, y que esta energía puede ser de dos tipos: a) la energía cinética, (EC o KE, del inglés: ?Kinetic Energy?), ó b) la energía química (CE: ?Chemical Energy?). (8)

"Las balas de armas portátiles utilizan la energía cinética y los proyectiles de fragmentación que actúan por los cascos proyectados (o esquirlas) por la acción de una carga explosiva interna o bien por la propia onda explosiva, utilizan la energía química".

El mismo autor, también dice: ?si bien el modo de acción con que la munición actúa sobre el blanco humano es utilizando energía cinética y química, el efecto del proyectil en el blanco es función no ya de la EC del proyectil en la boca del arma sino de la energía absorbida por el blanco, es decir, la energía que el proyectil deja o transfiere a éste y, precisamente, es uno de los factores que tiene relación directa con el poder de detención? (8)

La energía cinética que un proyectil deja o transfiere al blanco es: (9)

En donde:

  • EC = Energía cinética absorbida por el blanco.
  • M = Masa del proyectil.
  • V1 = Velocidad del proyectil de llegada al blanco.
  • V2 = Velocidad del proyectil de salida del blanco.

"La Cavitación Permanente de la herida se produce por el arrastre y desprendimiento de tejidos por el pasaje del proyectil y queda conformada definitivamente cuando los tejidos se han contraído y la bala atravesó el órgano afectado. Estos fenómenos de cavitación se observan en los organismos vivos por proyectiles de velocidades trans y supersónicas.

?Este fenómeno se denomina efecto Woodroff, en reconocimiento al científico del mismo nombre que lo investigó en 1898?. (42)

Esta cavidad se puede hacer evidente y tangible a través de su dimensionamiento directo y por procedimientos técnicos, o a través de la autopsia forense, y tendría en común con la Cavidad Transitoria la de ser ambas producto de un mismo fenómeno y por lo tanto dependientes de las características balísticas del proyectil, la zona en la cual impacta, y del tipo y estado de los tejidos que interese.

Según el Dr. Vincent Di Maio: "el tamaño del canal formado por el paso del proyectil depende no solo del calibre y forma del proyectil sino también de la energía cinética que posee éste al momento de penetrar los tejidos, como también de la cantidad de energía depositada en ellos y también de la densidad, adherencia y estructura del tejido penetrado". (11)

Y vemos, según V. Di Maio, como: "el músculo y el hígado tienen una densidad similar, que ambos tejidos absorben la misma cantidad de Ec por cm de tejido atravesado por el proyectil".

"Pero el músculo, al tener una estructura más elástica y adherente que el hígado, permite que las Cavidades Permanentes sean menores que en el hígado, siendo en éste por lo tanto de mayor tamaño y gravedad. La elasticidad muscular puede hacer que el canal labrado en su interior hasta pueda ser de menor diámetro que el del proyectil".

También, V. Di Maio dice que: "el tamaño y forma del canal de la herida (o Cavitación Permanente) aumentará en el lugar donde el proyectil ceda a los tejidos mayor cantidad de energía cinética, lo que dependerá de la deformación y aplastamiento de la bala, la que si aumenta su diámetro (o calibre) en cada milímetro de avance presentará una mayor superficie de choque, produciendo una mayor agresión y destrucción de tejidos, con el consiguiente aumento del diámetro del canal permanente, siendo aquí su tamaño mayor al del calibre original del proyectil".

Dice además el mismo autor que: "el tamaño de la Cavitación Permanente dependerá de si el proyectil se fragmenta o sufre un desvío de su trayectoria, lo que aumentará la superficie de contacto directo con los tejidos".

"La longitud de esta Cavidad Definitiva dependerá sobre todo de la estructura y forma del proyectil, como también de su velocidad".

"Un proyectil poco deformable, por ejemplo por ser su encamisado muy grueso o su cuerpo totalmente construido en acero, con una adecuada velocidad, puede llegar más profundamente en los tejidos impactados y hasta llegar a atravesar totalmente el blanco, (N del A: o sea todo el cuerpo humano) y salir al exterior".

Contrariamente a lo anterior, si una bala expansiva o fragmentable que luego de atravesar la piel y el tejido celular subcutáneo, o bien por haber chocado contra una superficie ósea, se deforme o fragmente de tal manera que su trayectoria se viera interrumpida hasta la detención total, no produciría la suficiente penetración, lo que no le permitiría alcanzar órganos vitales y por lo tanto las denominadas Cavitación Permanente y Transitoria no se desarrollarían en su total magnitud.

Si bien las heridas primarias con su Canal o Cavitación Permanente podrían ser el factor más importante del poder de derribamiento o Stopping-power, también serían importantes las heridas secundarias y terciarias.

II) Las heridas secundarias: serían el resultado de la transformación de la energía cinética del proyectil en el momento de atravesar los tejidos en energía lateral, que actuaría sobre los tejidos que rodean a la Cavidad Permanente (o también llamado canal de la herida), pero que no serían tocados directamente por el proyectil o fragmentos de éste.

El proyectil al atravesar los tejidos corporales y mientras mantenga su trayectoria normal (o sea que su eje longitudinal mantiene la dirección del eje del tubo-cañón del arma del cual fue disparado) conservaría su movimiento de rotación alrededor de su eje y su movimiento de traslación, con su cabeza hacia adelante.

A medida que el misil progresa avanzando entre los tejidos, este avance se vería disminuido por la resistencia de los tejidos que encuentra a su paso, lo que dependerá fundamentalmente de la velocidad de impacto, pero también de su geometría y de la densidad de los tejidos atravesados, los que producirían mayor o menor resistencia a su avance.

En su camino, el proyectil formaría por su acción directa un Canal o Cavitación Permanente que ya vimos, pero a medida que progresa por su velocidad al momento del impacto, va utilizando parte de la energía para deformarse y/o fragmentarse y además parte de ella se convertiría en calor. Pero sería deseable que la mayor cantidad de energía cinética sea entregada a los tejidos que rodean su trayectoria.

Esta energía se iría ?perdiendo? o cediendo a los tejidos en forma radial a su paso como ondas de choque concéntricas, y visto que el organismo humano vivo por su gran contenido en agua se podría considerar ?un medio no compresivo?, a diferencia del aire, estas ondas producirían un movimiento centrífugo de las moléculas de agua y de otros fluidos corporales.

La transferencia brusca de energía a los tejidos haría que las células y los líquidos tisulares se movilicen bruscamente siguiendo la dirección de las ondas de choque (como las ondas que se forman en un tanque con agua cuando se le arroja una piedra), lo que produciría un violento estiramiento de las paredes celulares afectadas, las que al llegar al límite máximo de estiramiento se romperían produciendo un ?estallido celular?, lo que llevaría a que sus fragmentos y fluidos intracelulares, junto a las células destruidas por el contacto directo con el proyectil, que salgan por la Cavidad Permanente o Canal de la Herida a considerable velocidad.

Este mecanismo es llamado por algunos autores como ?shock hidrostático? (o ?hidráulico?, según otros). Este shock afecta a los tejidos que rodean la trayectoria del proyectil lesionándolos. (43), (77)

Luego del pasaje del proyectil, que según V. Di Maio sería de 5 a 10 milisegundos, se producirá una cavidad que duraría, según el mismo autor, entre unos 5 a 9 milisegundos y que es la llamada Cavidad Temporaria o Transitoria o también por expansión o estiramiento (Temporary Stretch Cavity). O sea que se originaría como consecuencia de la compresión y estiramiento de los tejidos que se oponen radialmente al movimiento del proyectil y que se producen por un estiramiento pasajero de las paredes de la Cavidad Permanente. (11)

Su velocidad de formación está directamente relacionada con la rapidez de entrega de energía por el proyectil en el blanco y su tamaño será función, entre otras, de la velocidad de impacto y de la elasticidad del tejido atravesado.

Breves instantes después del pasaje del proyectil los tejidos se contraerán nuevamente, y luego de algunas pequeñas pulsaciones, como se ve en un pan de gelatina fotografiado durante estos mismos procesos, se relajan totalmente para quedar como huella demostrable del pasaje del proyectil la Cavidad Permanente. Esta es la llamada: teoría de la pulsación de las cavidades. (15)

La forma de la Cavidad Temporaria es en forma de huso, como el de la Cavidad Permanente a la que acompaña simultáneamente, pero es de mucho mayor tamaño que ésta y de duración efímera. (70)

Definitivamente la forma de la Cavidad Temporaria o Transitoria depende de la cantidad y rapidez de energía que pierda el proyectil mientras atraviesa los tejidos, pudiendo ser su diámetro igual, mayor o menor que del proyectil. (15)

Si el proyectil se deforma, fragmenta o cambia su eje de traslación, o sea si se desvía de su trayectoria para comenzar a girar sobre su centro de gravedad (volteos o piruetas) el cual puede estar intencionalmente desplazado para ello, aumentará también la superficie de contacto con los tejidos y, por lo tanto, la resistencia de estos para ser atravesados, lo que produce una mayor pérdida de energía cinética que se transfiere a los tejidos y en ese punto tanto la Cavidad Temporaria como la Cavidad Definitiva adquirirán su mayor diámetro. Se produce así el máximo estiramiento, desgarro y estallido de los tejidos afectados, por lo que todo esto significa mayor cantidad de tejido lesionado o destruido. (15)

El tejido óseo puede fracturarse y astillarse, produciéndose el desplazamiento de esas astillas que actúan como proyectiles secundarios, los vasos sanguíneos se desgarran, el tejido nervioso sufre un brusco estiramiento y tironeamiento que puede llegar a producir una brusca interrupción funcional temporaria por reflejo, lo que contribuye al inmediato "Stopping-power" o detención del individuo herido, con caída al suelo. (15)

En el hígado y riñones se producirían graves fisuras o agrietamientos y podrían llegar a estallar. El tejido cerebral, al encontrarse dentro de una cavidad de paredes inextensibles, se destruiría convirtiéndose en "papilla" y las paredes del cráneo se fracturarán en forma radiada desde el orificio de entrada, según la energía que posea el proyectil (especialmente con velocidad supersónica).

También los fragmentos de hueso que rodean al SNC podrían penetrar en el tejido nervioso y producir tanto daño como el contacto directo con el misil.

Para algunos autores la lesión que produce la Cavidad Temporaria en las heridas por armas de puño no tiene un papel importante en el mecanismo de inmovilización inmediata, ya que los proyectiles de estas armas no pueden alcanzar gran velocidad y por lo tanto su aceleración lateral no será tan importante como la producida por los proyectiles de las armas largas, dotados de velocidades supersónicas. (15)

También sostienen estos autores que en las heridas por arma corta sería importante en el mecanismo productor de lesiones, el lugar u órgano que es golpeado directamente por el proyectil.

La importancia de la Cavitación Temporaria dependerá también de la elasticidad y adherencia del tejido vulnerado como así también del órgano afectado. Por ejemplo el hígado, que tiene una densidad de 1,01 ó 1,02 y una elasticidad y adherencia menor que el pulmón (densidad de 0,4 ó 0,5 y más elasticidad) sufrirá una Cavidad Temporaria y Permanente mayor, mientras que en el pulmón se producirá menor destrucción de tejidos, en comparación. (15)

Algunos autores sostendrían que esta expansión o Cavidad Temporaria es un factor muy importante en la producción de incapacidad o ?Stopping power?.

Sin embargo, el cuerpo humano está formado por muchas capas de células que tienden a amortiguar este efecto y además, muchos tejidos que son muy elásticos se expanden con facilidad, lo que limita el tamaño de la herida por expansión o estiramiento. (11)

A pesar de todo, estas heridas de expansión en los tejidos menos elásticos, con las lesiones tisulares consecuentes, aumentarían las posibilidades de un profuso sangrado lo que llevaría, finalmente, a la incapacitación y caída del individuo herido.

Mientras mayor sea el sangrado producido por una gran cantidad de tejidos destruidos, más rápido se produciría la incapacitación del individuo herido y mayor sería el Stopping-power o poder de detención del cartucho utilizado (en realidad del sistema arma-cartucho), aumentando así la posibilidad de derribamiento con un único disparo.

En la actualidad, uno de los estudiosos con mayor gravitación y rigor científico en este tema es el Dr. Martin L. Fackler, Coronel Médico, retirado, del Ejército de los Estados Unidos, Director del Laboratorio de Balística de las Heridas del Instituto Letterman de Investigaciones del Ejército y Presidente de la Asociación Internacional de Heridas Balísticas. (77)

Este autor con gran experiencia durante la guerra de Vietnam, donde se desempeñó como médico militar, es quien para conocer el comportamiento de un proyectil desde el momento que hace impacto en el cuerpo humano, utiliza un método llamado Wound Profile o perfil de la herida. (77)

Este perfil, dice, se determina graficando los perfiles o figuras producidas por la forma de la Cavitación Permanente y de la Cavitación Temporaria ocasionadas por el desgarro o rotura de los tejidos por el pasaje del proyectil: ?tal como se ve en los rayos X y en las fotografías ultrarrápidas, utilizando como modelos bloques de gelatina balística al 10%, el que se comporta con mayor similitud al tejido humano". (2)

Según un artículo aparecido en la revista Internacional Defense Review, N° 1/89, se analizan las lesiones o heridas causadas en tejidos blandos de organismos vivos por diferentes calibres y tipos de proyectiles de fusiles militares, lo que nos permitiría conocer con más facilidad sus mecanismos de acción. (20)

De acuerdo a la técnica del Dr. Fackler, luego de realizado el disparo al bloque de gelatina balística al 10%, éste debe ser seccionado con cortes perpendiculares al pasaje del proyectil con el fin de medir las dos grietas de mayor longitud, que se generan en forma radial a la trayectoria por la expansión que supera el límite de resistencia elástico de la gelatina. (68)

"Los cortes deben realizarse en una longitud constante, evitando alterar los efectos generados por el pasaje del proyectil, usándose por razones de comodidad cortes con el ancho de una pulgada (25,4 mm) para cada sección".

"Luego de cortado, con un calibre se miden las dos grietas de mayor tamaño y se suman ambos valores. También se registra la profundidad en que se ha producido el máximo diámetro de expansión (Cavidad Temporaria Máxima o CTM)".

"Con este procedimiento se puede ir describiendo la geometría del denominado perfil de la herida". (66, 67)

Gráfico N° 2: Cartucho calibre 9 x 19 mm Winchester "Silvertip" con bala de 115 grains (7,45 gramos) (68)

Gráfico N° 3: Cartucho 9 x 19 mm Winchester " Silvertip" con bala de 147 grains ( 9,52 gramos) (70)

Gráfico N° 4: Cartucho 9 x 19 mm "Starfire" El Dorado con bala de 115 grains (7,45 gramos) (70)

En el Gráfico N° 2, podemos ver que en el perfil de la herida obtenida con este proyectil prácticamente no se ha producido la zona denominada cuello y, desde el ingreso al blanco se comienza a formar la Cavidad Temporaria, que alcanza su máximo a los 102 mm (4"), ésta se extiende hasta los 177,8 mm (7"), a partir de la cual continúa la Cavidad Permanente hasta que el proyectil, por una desviación importante en su trayectoria, abandona el blanco por un costado.

En resumen: se ha producido una importante Cavitación Temporaria pero un deficiente poder de penetración.

En el Gráfico N° 3, se observa que no se ha producido la zona denominada cuello, la Cavidad Temporaria alcanza su máxima dimensión (CTM) a los 76 mm (3"), se extiende hasta los 177,8 mm (7"), y se continúa la Cavidad Permanente hasta que el proyectil abandona el blanco, atravesándolo completamente.

En resumen: la Cavidad Temporaria alcanzó a desarrollar una dimensión que se puede considerar como deficiente y el poder de perforación se puede considerar aceptable.

En el Gráfico N° 4, se observa que no se desarrolló el cuello y que desde el ingreso del proyectil al blanco comenzó a formarse la Cavidad Temporaria, alcanzando su máximo desarrollo (CTM) a los 76 mm (3"), se extiende hasta los 152,4 mm (6"), a partir del cual el proyectil es detenido entregando totalmente su energía en el blanco.

En resumen: poder de perforación pobre, con una Cavidad Temporaria con un desarrollo que se puede considerar aceptable.

Dice el Dr. Fackler: ?los cortes describen el máximo desgarro que puede esperarse que un determinado proyectil produzca en el tejido elástico de un animal vivo?, y agrega: ?la Cavidad Permanente indicada en los perfiles de las heridas, es el orificio causado por el proyectil al destruir el tejido con el que choca, en tanto que la Cavidad Temporaria muestra la extensión aproximada del estiramiento de las paredes de ese orificio unos pocos milisegundos después del pasaje del proyectil (muy parecido a las ondas que se forman por una zambullida en el agua)?. (2)

Además, dice Fackler, que esa información: ?debería darle al cirujano militar alguna idea sobre lo que esperar. Si la configuración de las heridas que actualmente trata difieren en forma significativa del perfil esperado, podría ser el primer indicio de un cambio en el arma o en el tipo de proyectil del enemigo?. (2)

También el Dr. Fackler concluye diciendo, entre estos puntos, que: ?es importante la distancia que el proyectil de tipo militar recorre en trayectoria rectilínea dentro del cuerpo antes de desviarse, lo que es crítico para los efectos del daño?, y agrega que: ?es importante reconocer cuanta variación a esta distancia puede esperarse de tiro a tiro?. (2)

Al respecto, el mismo autor cita que el proyectil calibre 5,56 mm del fusil M-16 A1 del Ejército de los Estados Unidos sufre como norma una dispersión (o desvío) en el 25% de los disparos (3 de cada 10 disparos) realizados. (2)

Agrega además el Dr. Fackler que, ?la masa del proyectil y la velocidad de choque establece la potencia del mismo: fijan el límite del desgarro de tejido que puede producir. La forma y construcción del proyectil determinan que parte de esa potencia realmente se emplea para desgarrar tejido: son estos los mayores determinantes del efecto del proyectil?. (3)

Continuando con la descripción del método propuesto por Martin Fackler, una vez que se mide las dimensiones que determinó la Cavidad Temporaria Máxima (CTM), también se estudia la profundidad a la que se registró dicho diámetro máximo, la extensión total de la cavidad de expansión y la extensión total de la Cavidad Permanente. (67)

Introducido el proyectil en el blanco, se puede observar como comienza a conformarse el perfil de la herida: primero se observa una cavidad de expansión mínima que se denomina cuello que es inmediato a la entrada del proyectil y anterior a la Cavidad Temporaria de Expansión Máxima (CTM). (68)

Es importante destacar que este cuello sería prácticamente inexistente en las heridas producidas por proyectiles disparados desde un arma corta, por la baja velocidad del proyectil.

Conociendo a cada pulgada la evolución del perfil de la herida, se puede calcular el Volumen Total de la Cavitación Temporaria (en mm3) con la siguiente ecuación: (67)

En donde:

  • e = Es el espesor de cada sección.
  • Di = Son cada uno de los diámetros obtenidos de las sumas de las dos grietas mayores en cada sección.

Se puede así, con este método, realizar una real estimación de la Cavidad Temporaria, que de otra manera podría hacerse utilizando la filmación del pasaje del proyectil con una cámara ultrarrápida. (68)

Pueden observarse como ejemplo a los siguientes gráficos:

Gráfico N° 5:

Perfil de una herida del proyectil soviético 7,62 x 39 mm que dispara el fusil Kalashnikov AK 47, que comienza a desviarse luego de recorrer 26cm de tejido. El proyectil yugoslavo de idéntico calibre y disparado por la misma arma inicia su desvío a los 9 cm, pero luego tiene un comportamiento idéntico al proyectil soviético.

El Dr. M. Fackler observó que en las heridas a través del abdomen el proyectil causó un desgarro mínimo, y las perforaciones en los órganos eran similares a las de un arma de puño de punta no hueca. En músculo producían un desgarro muscular mínimo, aproximadamente igual a las de un arma portátil de poca potencia. (3)

Gráfico N° 6:

Perfil de una herida causado por proyectil 5,56 x 45 mm, FMJ Tipo M 855/ SS 109 del fusil M16-A1, muy similar al efecto que produce el proyectil tipo M193 aunque empieza a rotar y fragmentarse antes que éste último, en el 50 % de los casos.

La parte de atrás del proyectil se quiebra en muchos fragmentos, produciendo una mayor Cavidad Temporaria y Permanente por el desprendimiento de trozos de tejido. Es posible que el orificio de salida esté compuesto por varias perforaciones pequeñas. (4)

Gráfico N° 7:

Perfil de herida de proyectil 7,62 x 51 mm NATO, FMJ, versión norteamericana, que casi nunca sufre deformaciones al hacer impacto sobre tejido blando y que conserva su trayectoria a pesar de que pivotea sobre su eje longitudinal a partir de los 16 cm, continuando con la base hacia delante. La Cavidad Temporaria en las heridas abdominales es muy grande a una profundidad de 20 a 35 cm y se espera sea muy grave. En el hígado produciría un gran desgarro con poca probabilidad de sobrevida. (5)

Manzo Sal en un artículo sobre Balística Forense dice que: ?los efectos balísticos terminales son, en general, el resultado de la aerodinámica de la geometría de los proyectiles y de sus velocidades de traslación y giro?. (41)

En el mismo artículo en su Teoría del Impacto explica que cuando un proyectil en su vuelo libre, independientemente de su forma, calibre y velocidad, intercepta un blanco, cumple un ciclo terminal de su capacidad destructiva, produciendo lo que se denomina impacto. (41)

Ese impacto en su punto de choque ocasiona una lesión de diversa significación, producido por la liberación de su energía cinética o también llamada fuerza viva, ya sea transmitida directamente por el proyectil o por las vibraciones que este produce en el medio que rodea a su trayectoria. (41)

Según dice Manzo Sal en la obra antes mencionada, hay tres factores concurrentes, aunque independientes, que se suman para favorecer el máximo aprovechamiento de un cartucho y son los factores arma-munición-blanco: (41)

1. "En el arma se deben considerar: a) calidad del cañón (recámara, boca de fuego, estriado, calibre, longitud del cañón, alineación eje ánima-cañón-tambor-alvéolos [en revólveres]; b) adecuada presión de forzamiento o de contacto con el proyectil); c) calidad y resistencia del cierre a la apertura, lo que favorece un mayor aprovechamiento de los gases de la combustión de la pólvora, y que redunda en beneficio del empuje del proyectil por esos gases.

Se deberá tener en cuenta además si en el extremo del cañón se hallan presentes elementos agregados como: silenciadores, compensadores de gases o frenos de boca, los que producen alteraciones en la salida de los gases y también en la velocidad del proyectil".

2. "En el blanco: la resistencia, masa, forma, distancia y ángulo de impacto".

3. "En el proyectil: la masa, la forma y la velocidad".

También, dice Manzo Sal, que: ?es la velocidad de arribo al blanco que posee el proyectil lo que definitivamente determinará la gravedad de la lesión en los tejidos impactados?.

"De acuerdo a la velocidad que pueda tener el proyectil, estos pueden clasificarse en: subsónicos, transónicos y supersónicos". (41)

Para cada velocidad, el aire se comporta de manera diferente:

"En los proyectiles subsónicos la resistencia del aire es prácticamente nula, ya que las capas de aire se abren sin ofrecer resistencia, generándose delante del proyectil unas ondas de choque con forma esféricas que se desplazan a la velocidad del sonido, o sea a una velocidad mayor que el mismo proyectil y la punta de la ojiva del proyectil puede ser redondeada o roma (Ej.: proyectiles calibre .38 SPL, .45 ACP, .357 Magnum)".

"En los proyectiles que viajan a velocidad del sonido (sónicos), la resistencia opuesta por el aire al avance del proyectil (resistencia aerodinámica) constituye una verdadera barrera (barrera del sonido o sónica) debido a que el proyectil se traslada más rápido de lo que las moléculas del aire tardan en separarse".

"Esto hace que el aire, justo delante de la ojiva, forme por compresión de las moléculas del medio aéreo una especie de funda o cofia gaseosa, más densa, que lo envuelve totalmente y que recibe el nombre de frente de onda u onda de cabeza y que constituye la llamada onda de choque que se mueve en forma de ondas esféricas, a velocidad del sonido, y que se acumulan o ?amontonan? delante de la nariz del proyectil".

"Para estas velocidades las ojivas deben ser aguzadas (o Spitzer) como los proyectiles del fusil Máuser Modelo 1909, o el proyectil del fusil FAL, calibre 7,62 x 51 mm. NATO".

"A las velocidades transónicas o supersónicas el proyectil avanza a mayor velocidad que el frente de ondas, siendo las ondas esféricas superadas por el proyectil quedando estas ondas por detrás y constituyen así un frente de ondas lineales con forma de cono, estando el proyectil en el vértice de este cono, que se denomina Cono de Mach)". (42)

Todo lo antes mencionado puede verse representado en el Gráfico N° 8 que se presenta a continuación, en el cual la primera imagen (A) corresponde a un frente de ondas sonoras en proyectiles subsónicos; la segunda (B) a un frente de ondas en proyectiles a la velocidad del sonido o transónicos; y la tercera (C) a un frente de ondas sonoras en proyectiles supersónicos.

Gráfico N° 8: Propagación de un Frente de Ondas Sonoras

"Es de destacar que las velocidades antes descriptas a las que puede viajar el proyectil, tendrán gran importancia en la configuración del trayecto o canal de la herida (Cavidad Permanente), de lo que dependerá la gravedad de la misma". (42)

"En las velocidades superiores al sonido, el proyectil ingresa al organismo precedido por la cofia o funda gaseosa que forma la onda de cabeza, y la mantendrá durante toda su trayectoria mientras dure su velocidad superior a la del sonido". (42)

"Cuando este proyectil ingrese al cuerpo humano, luego de atravesar la piel, arrastrará consigo esa funda gaseosa que se dispersará dentro del organismo con gran fuerza centrífuga y que sumado al trauma producido por la acción directa del desplazamiento del proyectil (unido a su movimiento de giro) producirá una gran transferencia de movimiento a las partículas (o moléculas) de los tejidos y líquidos que rodean la trayectoria del mismo, produciéndose el desplazamiento de esas partículas impactadas y creándose así el fenómeno de cavitación durante y después del pasaje de la bala". (42)

La funda gaseosa o frente de ondas comprime las paredes del ?hueco? formado de tejido desgarrado, destruido y debilitado produciendo un efecto de astillamiento, por la gran fuerza centrífuga y vibratoria del impacto gaseoso y del sólido (el proyectil). Las ondas vibratorias por ellos generadas producen un marcado desgarro, ensanchamiento y pérdida de material a lo largo de su trayecto, con trasvasación y pérdida hemática o de líquidos, a través del canal de la herida, dándole también a las cavidades una característica pulsatoria o de pulsación, producido por la sucesión de ondas alternantes que impactan en esos tejidos y que forman el frente de ondas que rodean al proyectil. (43)

En los proyectiles subsónicos no se formaría el efecto cavitación a lo largo del trayecto de la herida (lo que sería puesto en duda por otros autores).

El avance del proyectil y del frente de ondas dependerá de la resistencia y homogeneidad del medio atravesado, pudiéndose producir un rebote de ondas hacia el proyectil si hallan en su camino una superficie rígida que limiten su progresión y que producirán una mayor alteración o lesión del medio atravesado, especialmente si la velocidad de esas ondas es igual a la velocidad del sonido en el agua (N del A: aproximadamente 1.490 metros por segundo en agua dulce, a 25 °C, y 1500 m/s en agua salada) como sucede en órganos llenos de líquido o con gran cantidad de él, (como vejiga, hígado, etc.). (43)

Según Manzo Sal en el mismo artículo, el valor incapacitante y de detención inmediata que tiene un proyectil depende de su poder de penetración, aptitud conocida como coeficiente de shock y que está relacionado directamente con la forma y organización del proyectil (macizo o expansivo-deformable) que producirían un efecto de golpe inhibitorio y originando el efecto ?Stopping-power? o de caída (N del A: o detención), en el organismo vivo impactado. (44)

El poder de perforación o capacidad taladrante del proyectil es la capacidad de traspasar el blanco o sea a los distintos tejidos opuestos al avance del proyectil, y al contrario del efecto penetrante, necesita para ello de ojivas o puntas aguzadas y resistentes (duras) que puedan vencer la deformación o resistencia elástica de los tejidos, produciendo en ellas un daño perdurable hasta llegar a detenerse o abandonar el blanco, si posee la suficiente energía, conformando el llamado orificio de salida. (44)

Además, dice Manzo Sal en este trabajo, que un proyectil transónico o supersónico al impactar en la piel con la funda gaseosa que lo precede, forma un orificio de entrada con forma de un cráter, con proyección de sus bordes en sentido opuesto a la dirección del proyectil. Pero cuando éste ingresa al organismo arrastrando al resto de la funda gaseosa producirá un ?efecto succión? sobre los bordes de la herida produciéndose una inversión de los bordes del orificio de entrada. (44)

Con respecto a la importancia de la velocidad del proyectil en la formación de la herida, Vincent Di Maio dice que la apariencia o perfil de la Cavidad Temporaria (CT) en bloques de gelatina balística con proyectiles de fusil totalmente blindados, con velocidades entre 970 y 1.300 metros por segundos, tiene forma cilíndrica, con un cuello de entrada muy pronunciado y el volumen de músculo sin vitalidad es de 20 a 30 veces el volumen de la Cavidad Temporaria. (Ver Gráfico N° 9)

Gráfico N° 9: (14)

El mismo proyectil a 510 m/seg forma una CT apenas mayor al diámetro del proyectil.

Los proyectiles de caza con punta blanda, entre 450 a 610 m/s, por la deformación del proyectil, forman una Cavidad Temporaria de aspecto cilíndrico, con un cuello más corto. (Ver Gráfico N° 10)

Gráfico N° 10: (14)

El perdigón de escopeta, a velocidad supersónica, produce una CT corta, sin cuello, debido a las malas condiciones balísticas (gran superficie transversal en relación con la masa). (Ver Gráfico N° 11).

También V. Di Maio dice que: "el límite de velocidad del proyectil a partir del cual la destrucción de tejidos en la herida sería mucho más grave, es de 800 a 900 m/seg". (16)

Gráfico N° 11: (14)

Sobre este tema y a fin de aportar otra bibliografía, el Prof. Gisberg Calabuig dice que: ?el diámetro de la Cavidad Temporaria es mayor al diámetro de la Cavidad Permanente?, y agrega: ?el movimiento centrífugo de alejamiento de los tejidos persiste hasta que la Energía Cinética es transformada en Energía Elástica, momento en que la Cavidad Temporaria alcanza su máxima expansión?. (1)

?A partir de éste momento la Energía Elástica se transforma nuevamente en Energía Cinética y los tejidos son acelerados en sentido centrípeto colapsándose la Cavidad Temporal. De este modo se crea una nueva presión positiva a otro nivel del trayecto y el proceso vuelve a repetirse?.

?Es así como se producen fases sucesivas de expansión y colapso de la Cavidad Temporaria (pulsación de la cavidad) de amplitud progresivamente decreciente a lo largo del trayecto. El efecto mecánico de la pulsación produce zonas de esfacelo en tejidos inmediatos y zonas de hemorragia periférica en los tejidos más alejados. A mayor volumen de la Cavidad Temporal mayor zona de esfacelo (N del A: tejido necrótico) y zonas hemorrágicas. El volumen de la Cavidad Temporal es proporcional a la cantidad de Energía cedida por el proyectil al atravesar el cuerpo?. (1)

Martin Fackler dice, refiriéndose a esta pulsación de las cavidades: ?en los casos de los tiros en ráfaga o simultáneos que hacen impactos con unos pocos centímetros de distancia uno de otro, cada proyectil pegará sucesivamente dentro de los 30 milisegundos en distancias de hasta 50 metros?, y predice que: ?la primera pulsación de la Cavidad Temporaria (expansión y colapso) podrá durar de 10 a 12 milisegundos: varias pulsaciones de similar duración le seguirán?. (5)

?El tejido aún estará en movimiento en la Cavidad Temporaria, causada por la primera munición, cuando se produzca la segunda Cavidad Temporaria, y así la tercera. ¿Será el efecto simplemente aditivo, o la proximidad del tiempo, los que causarán un efecto sinérgico, resultando en una herida a la cual muchos calificarán como inhumana??. (5)

Ya vimos sobres las heridas primarias y secundarias, veamos ahora sobre las heridas terciarias.

III) Las heridas terciarias: no serían como las secundarias. También serían el resultado de la aceleración lateral provocada por el paso del misil, pero en este caso lo que se derramaría son fluidos extracelulares, como los que se encuentran acumulados en el corazón cuando sus cavidades están llenas de sangre, o en vasos sanguíneos congestionados, o en la vejiga llena de orina, o en el estómago después de comer.

Cuando un proyectil hace impacto en uno de estos órganos llenos de líquido, especialmente si lo hace a alta velocidad, superando la velocidad del sonido en el aire (N del A: más de 340 m/s), aquí si correspondería aplicar el concepto de shock hidrostático, ya que es en estas circunstancias cuando las ondas expansivas generadas por el pasaje del proyectil podrían destruir o lesionar órganos y estructuras vasculares a distancia del canal de la herida y provocar un sangrado abundante y masivo, aumentando la posibilidad de derribamiento con un solo disparo.

En cuanto al largo del cañón del arma y su relación con el aumento o disminución de la aceleración alcanzada por el proyectil, el mayor efecto se observaría en las armas de puño, donde es normal se hallen revólveres y pistolas con diferentes largos de cañón aunque utilicen un mismo cartucho y calibre.

Estas armas de puño serían usadas comúnmente por las fuerzas policiales y militares como así también por civiles para su legítima defensa en el hogar, para transportarlas de manera oculta para fines defensivos, y también para la caza y el tiro deportivo.

Según informes del FBI, las armas cortas son usadas por las fuerzas policiales en acciones contra delincuentes por lo general a distancias cercanas a 50 pies (N del A: 15 metros) o menos, y el impacto de la bala es por lo general de frente y la presencia de blancos intermedios (miembros superiores, metal, vidrio, etc.) se hallan enormemente reducidas. (59)

Otros autores sostendrían al respecto que por lo general los tiroteos son entre 2 y 5 metros, resolviéndose el resultado con los primeros 3 ó 4 disparos, siendo el primero el de mayor importancia.

Marshall y Sanow clasifican a las armas cortas por la longitud de su cañón en: (58)

  • a) Armas de cañón corto: con un tubo-cañón de 3,5 pulgadas o menos.
  • b) Armas de cañón mediano: entre 4 a 5 pulgadas.
  • c) Armas de cañón largo: de 6 pulgadas o más.

Según estos autores, varios mitos se han popularizado según se realicen disparos con armas cortas de diferentes longitudes de cañón aunque se utilice el mismo calibre. (58)

Uno de los mitos descubiertos sería el demostrado por ellos en las armas cortas de calibres mágnum, donde la diferencia de velocidad entre un mismo tipo de cartucho ?factory? (o de fábrica) y con igual calibre (peso, etc.), disparado con un largo de cañón de 2,5 pulgadas versus uno de 6 pulgadas, la velocidad se halla reducida solo un 9% en el de cañón corto, siendo en la práctica una diferencia no significativa.

En general estos autores sostienen que: ?en un arma de cañón corto (también llamados afectuosamente ñatos o ?snubbie? en inglés) el proyectil tiene una pérdida de velocidad entre 10 al 15% comparado con un arma de 6 pulgadas y una pérdida de 5 a 10 % comparado con un revólver de 4 pulgadas, la medida de cañón más común en los revólveres de servicio policial?. (58)

La importancia en el largo del cañón se hallaría en que si variamos el largo del mismo (no sucedería igual con las armas largas) se modificaría el aprovechamiento de los gases que impulsan al proyectil, ya que las pólvoras requieren una longitud determinada de cañón para realizar una combustión eficiente.

Es así que en los cañones más cortos el tiempo que tiene la pólvora para quemarse (N del A: el término correcto es deflagración) es menor que en los cañones de mayor longitud, se genera menor cantidad de gases, la bala dentro del cañón desarrolla menor velocidad y a nivel de la boca de fuego también tendría menor velocidad y por lo tanto menor energía cinética y alcance.

En los cañones más cortos, a la salida del proyectil lo acompañarían gran cantidad de granos de pólvoras en estado de combustión que se terminarían de quemar fuera del cañón, y es visible una gran llamarada, especialmente de noche. También pueden salir granos de pólvora sin quemar.

Los cartuchos de arma corta emplean pólvoras que se deberían quemar más rápidamente que las utilizadas en armas largas, con la finalidad de alcanzar una presión adecuada antes de que el proyectil abandone el cañón del arma.

También las pólvoras de arma corta deberían poseer diferentes velocidades de encendido (o quemado), estableciéndose una determinada escala según la finalidad buscada.

Por lo general las vainas de mayor capacidad y el uso de puntas más pesadas requerirían pólvoras lentas. Un ejemplo son los calibres .357 y .44 Magnum, que requieren de ese tipo de pólvoras lentas.

El .25 ACP, .32 ACP o .380 ACP requerirán de propelentes (pólvoras) más rápidos.

En las armas de cañones más cortos suele usarse una combinación de puntas más pesadas con pólvoras más rápidas, con el fin de aumentar la cantidad de granos de pólvora que entran en combustión y lograr así una mayor velocidad del proyectil que podría aumentar su eficiencia balística.

Por lo tanto, para cada tipo de pólvora habría una combinación ideal de los componentes del cartucho en relación al arma, calibre y longitud del cañón, con los cuales se lograría el mejor resultado según el fin buscado: defensa, tiro deportivo, cinegético, etc.

Alejandro Reynoso, en un artículo sobre este tema, analiza el rendimiento balístico del calibre .357 Magnum disparado en armas con largos de cañón de 2½, 4 y 6 pulgadas (N del A: 6,35 cm.; 10,16 cm. y 15,24 cm., respectivamente), utilizando revólveres de igual marca, calibre y clase de cartuchos. Comprobó el autor antes nombrado que cuando se pasa de utilizar un revólver con cañón de 6 pulgadas a uno de 2 ½ pulgadas en general existe una pérdida de 100 a 150 pps (N del A: 30,48 y 45,72 metros/seg.), según se utilicen puntas con un peso de 125 grains (N del A: 8,33 gramos) o más pesadas, de 160 grains (N del A: 10,40 gramos). En este último caso la diferencia de velocidad entre los distintos largos de cañón fue de 100 pps o menor, especialmente si se combinaba con pólvoras de combustión más rápida. (64)

CONTINUARÁ?

Oscar Enrique Vanzetti Médico Legista

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