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Rosario sigue rindiendo

Una pesca pocas veces vista en mi vida

Autor: Martín Mounier Fecha de publicación: 20/04/2012

Por fin llegó el día, luego de una minuciosa planificación, y siendo las tres de la mañana, estábamos con un grupo de amigos en el local de "La Nueva", esperando la combi que nos transportaría al encuentro del guía Lucas Santángelo y su equipo de trabajo de Oceanic Travel, para intentar la pesca de dorados y tarariras en aguas del delta que se extiende entre las ciudades de Rosario (Santa Fé) y Victoria (Entre Ríos).

El punto de reunión fue el kilómetro 34 del corredor Rosario - Victoria, donde nos esperaban los trukkers con todo alistado para que la jornada fuera inolvidable. Nos dividimos en grupos, abordamos, armamos los equipos y partimos.

En menos de 10 minutos estábamos pescando y los piques no se hicieron esperar, enseguida Eduardo, uno de mis compañeros sintió un tirón que no esperaba (era su primera vez) y lo perdió. No habían pasado ni diez minutos cuando Iván el hijo, clavó su primer dorado, que luego de una corta pero intensa pelea logró subir a la embarcación, en ese momento estalló la algarabía, padre e hijo abrazados, la alegría de ese chico era indescriptible, ya estaban amortizados y con creces todos los dolores de cabeza sufridos durante la organización.

Al estar comunicados con los otros trukkers teníamos noticias del resto del contingente y a todos les iba parecido. En esta oportunidad la modalidad de pesca elegida fue al garete con carnada y esta fueron cascarudos.

Alrededor de las 13:30 paramos en una arboleda junto al río para almorzar y descansar un poco del calor que a esa hora apretaba bastante. Los guías armaron rápidamente una mesa con banquetas y cada uno fue arrimando algo para compartir, sanguchitos, matambre, frutas y mucha, mucha bebida.

Luego del refrigerio algunos que no pueden con su genio retomaron la pesca, mientras que la mayoría optó por una charla de sobremesa donde no faltaron las ment? perdón, los cuentos de otras pescas y hasta hubo quienes ya planeaban las próximas.

Una ves repuestas las energías el grupo se dividió entre los que querían seguir buscando dorados y los que iríamos tras las tarariras, así que armamos los equipos de spinning o bait según el gusto y nos internamos en un arroyo poco profundo que se perdía en un bañado formado por desbordes del río principal que les brinda a las "hoplias" el mejor de los ambientes para habitar.

Provistos de señuelos antienganches como el Highlander de Spinit, el Shake Frog de Marine Sports o simplemente cambiando los triples de algún Plop por anzuelos con antienganche ingresamos al agua, pues como dice mi padre, !el que quiere pescado que se moje los pies". Lo que sucedió a continuación fue increíble, había más peces que camalotes, pocas veces en mis 30 años de pescador ví algo semejante, las capturas se sucedieron unas tras otras haciendo que la tarde transcurriera por demás entretenida.

A las 17 hs y a tan solo media hora de partir hacia el punto de reunión para dar por finalizada la jornada, Pablo tubo un pique inesperado y sorpresivo, una raya que lo paseó por todos lados durante casi dos horas y que al final cortó la línea y se escapó.

Al llegar al punto de reunión y compartir las experiencias, unos muchachos nos comentan que habían sacado un par de cachorros de surubí y otra lancha había levantado un patí.

Como pueden ver ninguna especie faltó a la cita, desarmamos los equipos, nos despedimos de Lucas y su gente, conformes y agradecidos por el trato recibido y convencidos que en poco tiempo volveríamos por sus pagos.

Fuerte abrazo y buena pesca.

Datos útiles: Lucas Santángelo, guía de pesca (Oceanic Travel)
0341-15-5597981 - 563*5378

Martín Mounier

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