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La Larga Guerra

La guerra preventiva se impone a los espíritus, en particular, cuando falta un principio de legitimidad universalmente respetado

Autor: Ricardo Seratti Fecha de publicación: 16/06/2015

"La verdad es accesible a todos y no está aún ocupada completamente. Muy mucha parte de ella quedó reservada a los venideros." Juan Luis Vides

Cuando el presidente norteamericano George W. Bush en el año 2001 manifestó que comenzaba la "guerra global contra el terrorismo" y días después atacó a aldeas afganas la sensación que produjo en la gente fue que comenzaba una larga guerra, quizás no porque haya muchos terroristas sino porque la definición era algo confusa y se prestaba para variadas e interminables interpretaciones; y en segundo término, el atacar Afganistán le restó seriedad al proyecto guerrero porque no fue creíble que ese enemigo pudiera poner en peligro la seguridad de los Estados Unidos de Norte América. Distintos investigadores y autores han tomado posición con respecto al tema del atentado a las torres gemelas, y más allá de la verdad de esos hechos, todos sabemos que aún cuando se parta de situaciones falsas como reales, en política son reales sus consecuencias.

Este axioma no mejora la comprensión, al contrario se utiliza para perfeccionar la confusión y habilita una buena cifra de posibilidades y alternativas para la guerra mundial. Cuando estos son falsos y con propuestas demasiado generales lo único que logran, no en sus inventores pero sí en el resto de los humanos, son percepciones equivocadas o incompletas que conducen a juicios errados porque dicho entendimiento está edificado sobre una engañosa seguridad, generando vulnerabilidades en la elaboración de las contra medidas. Ya quedó demostrado que el amontonamiento de medidas aisladas no contribuye a la mejora.

También los norteamericanos utilizaron el término de "guerra preventiva". Esta modalidad consiste en aventajar al enemigo y atacar primero. Sus beneficios más notables son la explotación de la sorpresa y la preparación. Los estudiosos de la guerra, como Bouthoul en este caso, advierte que se ataca a un virtual adversario en base a los efectos de su crecimiento económico, demográfico, técnico, entre otros temas. "La guerra preventiva se impone a los espíritus, en particular, cuando falta un principio de legitimidad universalmente respetado."

Esta larga guerra, en principio, será conducida por hombres con educación formal, lograda a un alto costo y con esfuerzo personal. Hombres que necesitan creer y obedecer y de lo cual esperan su recompensa. Depositan su confianza en estructuras, ya sean religiosas, políticas, económicas o profesionales, pero que en algo necesitan apoyarse. Alguien ha dicho y con razón que: "Es más seguro ser un animal doméstico que uno salvaje". Sus enemigos, muchos de ellos, vienen de un aprendizaje en las calles. Demás está decir que las calles de cualquier lugar del mundo son duras y crueles. Quienes sobreviven a esa prueba adquieren -entre otras cosas- confianza en sí mismos. Si aparecieran dirigentes en esa misma condición, pero obviamente con las cualidades que poseen los líderes, se estaría en presencia de un grave problema para quienes deban enfrentarlos. El mundo no produce muchos hombres con sabiduría práctica, que se ha dicho que era la especialidad de los romanos. Generalmente el sistema produce técnicos, todos comprenden una parte del todo, pero no todos están en capacidad de lograr la comprensión del todo. Eso puede ser alcanzado por muy pocos hombres, que son los de excepción. Hombres con hambre de bronce, metal reservado a la gloria. También los expertos consideran que la cultura es superioridad, eso permite entender la dirección del esfuerzo en lograr la "penetración cultural" y la "colonización pedagógica". Por lo tanto, más que preguntarse el "qué hacer" se debería estudiar el "quién" puede estar en condiciones de librar este tipo de guerra en la actualidad.

Lo primero que se debe determinar es la naturaleza del enemigo. Sun Pin, descendiente del prestigioso Sun Tzu decía que: "Cualquiera que tenga forma puede ser definido y cualquiera que puede ser definido puede ser vencido." De allí la importancia de los dichos de su antepasado en cuanto a lo "sin forma". No es fácil para las organizaciones armadas que luchan por el poder permanecer "sin forma", aunque parecería que algunas están pretendiendo utilizar esta modalidad. Por otro lado es la empleada por el Poder transnacional de las grandes corporaciones. A diferencia de lo conocido, que era el poder vertical, lo han convertido en horizontal. De esta manera se dificulta para los ojos del gran público la localización y la identificación de los detentadores del Poder Real.

Ante esta larga guerra, los ejércitos de los países imperiales crearon nuevos manuales para sus oficiales y tropas. Se preguntan si estas guerras son sociales, y si tienen el carácter y las técnicas de la guerra insurgente. También los teóricos se interrogan si están frente a una insurgencia global y es imposible no recordar una de las consignas del Che Guevara: "Crear dos, tres... muchos Vietnam", cuya finalidad pretendida era la de abrirle numerosos frentes de guerra con el objeto de producir un debilitamiento y generar la imposibilidad de la concentración del esfuerzo del enemigo en un solo frente.

Otros de los interrogantes imperiales es la legitimidad de los gobiernos. Lo importante es conocer la real de cada gobierno. La falsificación de la realidad es parte esencial de la mentira y ésta es la principal fuerza rectora del mundo. De manejarse con fuentes públicas como las encuestas, que se difunden en los medios masivos de comunicación se estaría bajo los efectos de dicha falsificación, que sumada a la mentira política, produce el riesgo de "intoxicar" a los propios cuadros. De allí la importancia de la información fidedigna y producida en el frente del combate o conflicto, sumada a su adecuado análisis. Redes de información más tecnología es una de las fórmulas para quien tenga acceso a ellas, sin olvidar que son medios para hombres bien formados intelectualmente. La tecnología ayuda pero más el hombre capacitado, entrenado y motivado. También debemos considerar que el acceso tecnológico puede que esté vedado o disponible solamente para una de las partes, dependiendo de qué lado se esté. En definitiva lo importante es ampliar los conocimientos y fortalecer la mente, dado que para la guerra actual se requiere de más fortaleza mental que física. Esto se debe a que ante la eventualidad de enfrentarse con algo desconocido consiga no desbordarse y posteriormente quebrarse. Todos los títulos que se les quiera agregar a estos nuevos actores, no debe hacernos perder de vista que esta guerra mundial no se diferencia, en su motivo real, de otras: el saqueo a las naciones más débiles y con recursos naturales o la conquista de posiciones estratégicas para llegar a tal fin. Debemos recordar lo mencionado por el Comandante General yugoslavo Dusan Dozet cuando dijo: "La fuerza ha logrado un elevadísimo grado de autonomía existiendo el peligro de que se escape definitivamente del control de quienes la tienen en sus manos y sea fatal para ellos mismos."

El pasado siempre se reproduce de una u otra forma, la mutación es obra de los sucesivos progresos realizados en distintos órdenes y entre ellos por la tecnología. Todo hombre carga en su mochila con el pasado. En definitiva es lo que hemos adquirido y lo único que realmente nos pertenece, siendo además indestructible. De allí que todo combatiente, aunque él no lo sepa, tiene una teoría detrás. Quienes se dedican a una profesión deben prepararse con los principios de los conocimientos en que se funda. Por lo tanto es necesario saber aunque sea un mínimo de lo que son las guerras, la acción psicológica, la política, el comportamiento elemental de los hombres en situaciones de riesgo mortal y las distintas formas de violencia. De esta manera se puede lograr una mayor comprensión de la situación, de los riesgos que amenazan la protección de los objetivos y fundamentalmente permite conocer al enemigo, indispensable para pasar a la ofensiva o mínimamente para preparar contramedidas.

Todos los autores seleccionados han hecho contribuciones significativas en sus tiempos. No debemos perder de vista sus medios y no debe nublarnos sus objetivos. Muchos de ellos son considerados educadores de la humanidad, especialmente aquellos del campo filosófico, y por supuesto que, dado el tema, no pueden omitirse los hombres del campo político y militar. El lector interesado deberá traducir, adecuar a su realidad ese mensaje, que muchas veces no es tan sencillo pero es mejor así, obliga a pensar. En todas las épocas los pensadores alertaron sobre el problema del hombre, siendo mayor la necesidad de creer y no la de saber, que la mayor parte no está preparada para la verdad y demás consideraciones que nos permiten considerar a la mayoría como "cabezas con tierra". Alguien dijo que la enseñanza es el camino que sabe dónde va y que seguramente ya ha sido recorrido. Este trabajo pretende demostrar que todo lo que necesitamos para mejorar la comprensión y combatir con posibilidades de éxito se encuentra en el pasado.

El filósofo indio Tagore insistía en que se debía comprender en el hombre la mente razonadora, la imaginación creadora, el amor a la causa como principal pasión y la sabiduría. También Goethe mencionaba inteligencia, razón y sentimientos para lograr una imaginación clara y vivaz. Debemos preguntarnos si poseemos esas cualidades y si las tiene nuestro enemigo. No debemos olvidar que lo que se denomina profesionalismo algunos lo definieron como una eficiencia especial en compartimiento estrecho. Por la complejidad del mundo, y más el actual, siempre ha sido mejor tratar de comprender el todo, nunca alcanzó la comprensión parcial y momentánea. Jamás la población mundial vivió una confusión mayor, por lo tanto quienes tengan la responsabilidad de la protección deberán poder comprender primero para actuar en consecuencia. Von Schiller decía que la inteligencia siempre ha sido de los pocos. Spengler le atribuye a Lenin el haber dicho que el noventa y cinco por ciento de los hombres eran imbéciles. Todos los hombres importantes del campo del pensamiento y la política coinciden en los temas centrales en cuanto al hombre, y ese conocimiento les ha permitido en distintas épocas de la historia su empleo y manipulación. En la actualidad, la tecnología en forma anónima cumple la función con mucha precisión, la colonización pedagógica que en su momento empleara el Imperio de turno y la falsificación de la historia y la realidad, sumado en muchos casos, a la traición de los intelectuales nativos han contribuido a perfeccionar la dominación y la confusión en los países semicoloniales. Lao Tse decía que "el combate nada tiene que ver con la pelea", aduciendo que éste requiere de una preparación más compleja y también hasta poder vencer la lucha interior del ánimo y las pasiones.

Fue Schopenhauer quien había advertido que los sueldos de los militares eran muy bajos con respecto al valor de su trabajo y que la diferencia la saldaba el Estado con honor. De allí los títulos y condecoraciones. "Con su sangre pagan las víctimas el déficit de las asignaciones en general". Para el hombre de la seguridad privada o el de las corporaciones, los salarios no son siempre los merecidos, la capacitación es casi inexistente o se la deben pagar ellos mismos. No acceden al honor del Estado. Entonces cómo será posible que puedan realizar eficazmente su trabajo si a todo lo mencionado le sumamos una moral ausente. Siempre se ha sostenido que los mercenarios jamás ganan una guerra, su interés primordial como se sabe es otro, y ésta privatización de la guerra, en principio, va a actuar dentro del orden establecido, que no es otra cosa que la administración del caos. Quizás sea posible a medida que aumente el mismo, que se salga de control. También siempre está latente la posibilidad de la aparición de líderes esclarecidos y, de esa manera. se le ha de imprimir una dinámica que posiblemente haga sucumbir a los dirigentes tradicionales. Hasta el momento todo lo conocido está dentro de lo previsto y del sistema, por eso la seguridad continúa en muchos casos en manos de hombres mediocres, lo que demuestra que al Poder no lo está afectando en forma real.

La pérdida de poder de los Estados nacionales sumado a la mediocridad de la clase gerencial política de los países semicoloniales posibilita que el Poder actual aumente la tentación de reducir las diferencias sociales por medio de la fuerza cuando la gente busque zafar de la camisa de fuerza social impuesta. Por el momento las masas narcotizadas siguen creyendo en las promesas de felicidad y no en el dolor actual. Las decisiones políticas formales se basan en la opinión pública, lo que aumenta la sensación de que se los considera y así se logra la supresión de la conciencia. Además de la limitación de la estructura mental se encuentra la autoimpuesta. Si bien del empleo de las fuerzas represivas se harán cargo los Estados, quienes dirijan la alta seguridad de las corporaciones deberán seguir muy de cerca estos acontecimientos. La Historia demuestra que más allá de la fina elaboración de los planes imperiales que se producen en los laboratorios de ideas de las Universidades de elites, siempre han surgido hombres que abordaron el tren de la Historia y generaron alternativas. Cuanto tiempo pasará en que un hombre astuto aplicara lo dicho por Gandhi: "Mi estrategia es llevar al enemigo al terreno donde no puedan luchar."

Las grandes empresas deberán tener equipos de seguridad relativamente pequeños, pero de probada eficiencia y preparación. Esta debe incluir la cultura general, no va alcanzar solamente con la eficacia en el empleo de la violencia.

Para este trabajo artesanal he seleccionado hechos mayoritariamente conocidos. Las escuelas de guerra de los países centrales obviamente los realizan de manera perfeccionada, ampliada y con otra base de datos. Siempre he pretendido que el oyente, en este caso el lector, se vea motivado y busque la profundización de los temas o la ampliación de los mismos a través de otros autores o experiencias. Si se percibe que no se va a estar a la altura de las circunstancias no se debe dudar en la reconversión de la educación de los hombres afectados a la seguridad. Esto puede implicar deshacerse de los lacayos del éxito. El Mariscal Rommel había advertido que era más fácil educar que reeducar a los hombres.

El lenguaje es liso y llano, propio de mis limitaciones. Es necesario edificar sobre bases sólidas para que la tarea sea más sencilla y didáctica, esperando contribuir a los fines prácticos de quienes deban prevenir o enfrentar a la violencia. De ninguna manera he pretendido utilizar de escudo las sentencias de esos destacados hombres. Han sido tan claros y contundentes que en lo personal me parece una falta de respeto tratar de encontrar otras palabras para decir lo mismo que yo he aprendido de ellos. Pretendo motivar a la reflexión como elemento superador de la incapacidad con el objeto de lograr imaginar y comprender situaciones no cotidianas en el marco en que se desenvuelve el mundo actual y por ende la seguridad, que no es otro que el de la violencia y la voluntad de dominación. Cuando llega la hora de aplicar lo aprendido, lo que cuenta es si el hombre sabe actuar y si lo hace efectivamente. En otras palabras, el entendimiento práctico, que no es otro que el que nos dirige a obrar. En definitiva es la filosofía de la acción. Lucrecio había dicho que "los ignorantes admiran más las ideas cuando las ven ocultas entre palabras incomprensibles". Hoy ya nadie duda que eso es cierto, de allí que se torne necesario otro tipo de formación para poder enfrentar con posibilidades de éxito la tormenta en que estamos, sin olvidarnos el tsunami que nos amenaza. Ya había advertido Aristóteles que el hombre que ha sido bien instruido dispone de puntos de partida o puede conseguirlos fácilmente y que la superioridad del jefe sobre los operarios se debía al hecho de poseer la teoría y conocer las causas, no a la habilidad práctica. Me motiva, más allá de lo imperfecto de este trabajo, que a quienes les sirva les ayude a: "obrar para saber y de saber para obrar" y aspiro a lograr que el recuerdo de los grandes hombres a través de sus sentencias y parafraseando a Salustio se les inflame el ánimo para la virtud.

A los fines de poder establecer las medidas adecuadas a la estrategia elaborada por el consultante o contratista, es necesario revisar el pasado político-militar para que comprendiéndolo en profundidad nos permita elaborar hipótesis con respecto al futuro. José Martí decía que "para ir delante de los demás, se necesita ver más que ellos."

El lector apreciará que no oculto mi admiración por la inteligencia y el valor en los hombres, aunque los posea el enemigo. He tratado de no tomar partido por las ideologías, aunque no puedo obviar mi formación o deformación por la nacionalidad, cultura y costumbres; no juzgo lo correcto o no de los motivos de la aplicación de determinadas medidas, ni lo bueno ni lo malo, mas tampoco he pretendido que lo expuesto sea la verdad absoluta. Sí he tratado que este trabajo esté basado en fuentes que expresen la realidad y como todo hombre que expone su obra pretende que contribuya para mejorar aunque sea algo de lo que no funciona. La vieja dinámica de tesis, antítesis y síntesis.

Estamos inmersos en un proceso que es una larga guerra, no es imprescindible escuchar detonaciones para estar en una guerra, tal cual la entiendo. Las grandes corporaciones que detentan el poder real y los Estados poseedores del poder formal, en algunos países seguramente requerirán de otros hombres para que se encarguen de la seguridad. En el marco de esa realidad, lo hasta ahora conocido se quedará en el camino. Es normal que la gente se pregunte que hay que hacer. Lo que se debe agregar es el quién, es decir, quién va a hacer lo que se debe. Hombres inteligentes no hay muchos, igual que los que poseen valor. Claro que si de ambos simultáneamente se trata probablemente debamos hablar de hombres de excepción.

Lucio Séneca decía que lo importante era tomar, aplicar, citar las ideas de los grandes hombres que las dejaron para el patrimonio de la humanidad, no importa si no se citaba sus nombres, porque esas ideas ya les pertenecían a todos los hombres. Valoro tanto la honestidad intelectual, que lamento en algunos casos no poder mencionar a sus autores pero es que he olvidado de dónde extraje sus citas, para que no queden dudas de que el mérito es de esos hombres y no mío. Por último, dedico este extenso trabajo que será presentado en capítulos a todos los hombres y mujeres que anidan en su corazón la llama del combatiente.

Continuará . . .

"El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica." - Proverbio chino.

Ricardo Seratti Asesor de seguridad y Profesor instructor de tiro.
Muchos de sus trabajos son realizados en el exterior.

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