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Entrenamiento con armas de fuego

Preparación psicológica, física, técnica y táctica

Autor: Ricardo Seratti Fecha de publicación: 09/12/2002

Ante el aumento de la inseguridad ciudadana la cual es fruto de la multiplicación de hechos delictivos que ocurren diariamente sumado a la crisis social, donde hubo una alta cuota de violencia y muertos, los ciudadanos piensan en adquirir armas de fuego para su auto-defensa.

La lectura estratégica de la violencia es siempre política pero los hombres que deben luchar contra ella, más allá de la justicia de las razones, deben tener un alto nivel de preparación psico-física-técnica.

Generalmente, esas tres condiciones deberían ser reunidas por los hombres uniformados. En los países centrales, el contar con Fuerzas preparadas para cada ocasión es una preocupación permanente de las autoridades civiles. El arma es un elemento de defensa importante, para quien sepa cómo hacerlo; de lo contrario, lo único que logra con poseerla es adquirir una mera tranquilidad psicológica.

Eso se soluciona con el asesoramiento correcto para determinar qué arma es necesaria para su "hipótesis de riesgo " y qué tipo de entrenamiento debe realizar para que dicho elemento esté a su favor y no juegue en contra. También cabe mencionar la predisposición del usuario a resolver la situación planteada por medio de la autodefensa.

El entrenamiento debe abarcar la preparación psicológica del hombre para resolver una situación de riesgo mortal; la física para poder soportar esas exigencias; y la técnica para lograr la eficacia del hombre, la táctica y el arma. Pero siempre es el hombre el arma principal.

Debemos no solamente estar dentro de la Ley que nos autoriza a tener armas de fuego, sino que también debemos ser responsables en su uso dado que muchos tenedores de armas no están en condiciones ideales de entrenamiento y creen que llegado el momento estarían capacitados para salir airosos.

La vida moderna nos imprime siempre velocidad:, no sabemos por qué corremos, pero siempre lo hacemos. El bendito tiempo y la sociedad de consumo nos impone cursos. Para todo hay un curso, y si entregan diplomas mejor todavía: es más "serio" y además podemos lucirlo en nuestros despachos.

El manejo correcto y eficaz de las armas de fuego en la actividad deportiva lleva tiempo, en materia de defensa, más aún. Un curso es el puntapié inicial de un partido que lleva años hasta lograr producir una respuesta automática para cada situación.

Es importante no confundir la "misión", término generalmente utilizado por las fuerzas militares que significa " la potestad y responsabilidad que se confiere a un mando o éste se atribuye a sí mismo, en determinadas circunstancias, para desempeñar un cometido que contribuya al logro de una finalidad superior. En ella debe de aparecer el fin a alcanzar y las condiciones generales en las que el resultado debe obtenerse".

Es decir, los ciudadanos que quieran aprender a defender sus vidas, seres queridos y bienes deben orientar el entrenamiento hacia esos fines. Los que portan armas estrictamente para su defensa personal no deben adquirir entrenamientos de los profesionales de la seguridad personal, dado que la misión de estos últimos es distinta a la del ciudadano invocado.

Dicho de otra manera, el tiro de defensa civil es distinto del tiro de defensa policial y no guarda relación con el tiro de combate militar.

Un enfrentamiento armado es un combate, puede ser de corta duración, pero con distintos factores psicológicos para quienes se vean involucrados, aún en el caso de que se utilice el mismo armamento. El hecho de poseer un diploma no necesariamente avala un entrenamiento realizado a conciencia.

No considero prudente que los que aún no saben resolver el problema básico de supervivencia se adiestren en técnicas y con armas que no van a ser las que puedan utilizar en el momento en que deban defenderse.

Una vez cumplido este fundamental paso, sería alentador continuar con otros cursos que enseñen una nueva modalidad de tiro, con otras armas, ya que el saber no ocupa lugar y siempre ayuda. Los chinos decían que " lo importante no es partir, sino saber a dónde nos dirigimos", como también que "hasta el viaje más largo se comienza con el primer paso."

El primer paso a dar es el de obtener las credenciales que nos autorizan a la tenencia y uso de las armas. Para lograr las mismas se debe realizar una prueba de idoneidad de manejo de armas y tiro, entre otros requerimientos. A través de la práctica constante nos iremos dando cuenta de nuestras capacidades y vulnerabilidades, mucho mejor aún si contamos con un Instructor experimentado.

En forma paralela, podemos afirmar que se es un buen conductor de vehículos después de mucho manejar. El instructor nos enseña sin vicios, por lo tanto, con una práctica continua, estaríamos en condiciones de evaluar la situación presentada y actuar en consecuencia. Estoy a favor de la Ley la cual le permite adquirir armas de grueso calibre y/ o portación de las mismas a ciudadanos que reúnan determinados requisitos.

Debemos ser concientes de esa responsabilidad, no solamente para protegernos sino para no producir daños a terceros no involucrados. De lo contrario, nos asemejaríamos a los criminales violentos que la sociedad pretende erradicar.

Ricardo Seratti Asesor de seguridad y Profesor instructor de tiro.
Muchos de sus trabajos son realizados en el exterior.

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